El Espacio Natural de Doñana vive uno de sus mejores momentos hídricos de los últimos años después de un ciclo de lluvias intensas que ha dejado marismas, lagunas temporales y humedales prácticamente llenos.
Las imágenes satelitales muestran la marisma casi completamente inundada, lo que anticipa una primavera con alta productividad ecológica y buenas perspectivas para la fauna.
Las precipitaciones acumuladas desde el inicio del ciclo hidrológico 2025-2026 superan la media histórica, con unos 450 litros por metro cuadrado, lo que ha permitido que los cauces lleguen con caudales máximos y que alrededor del 90 % de la superficie de la marisma esté cubierta por agua, unas 30.000 hectáreas.
Este nivel de inundación convierte el humedal en una gran lámina de agua continua, fenómeno que los expertos consideran clave para la reproducción de aves acuáticas y la recuperación temporal del ecosistema.
El cambio visual es notable. Tras varios años marcados por la sequía y la preocupación por el estado del acuífero, Doñana presenta ahora un paisaje dominado por el agua y la vegetación, con numerosas lagunas temporales activadas y zonas normalmente secas cubiertas por inundaciones.
Esta situación ha sido interpretada por diversos medios como una “resurrección” del humedal después de largos periodos de escasez hídrica, al recuperar extensiones inundadas que no se veían desde hace más de una década en algunas áreas.
Impacto positivo para fauna y migraciones
La abundancia de agua beneficia especialmente a las aves migratorias, para las que Doñana es uno de los humedales más importantes de Europa como zona de paso, cría e invernada.
Las lluvias intensas recientes en Andalucía occidental han favorecido el llenado rápido del sistema hídrico y pueden impulsar una temporada reproductiva especialmente buena para las especies acuáticas.
El agua da un respiro, pero no resuelve los problemas estructurales
A pesar del optimismo, los científicos recuerdan que la recuperación superficial no implica la solución definitiva de los problemas del parque. El acuífero subterráneo continúa mostrando una tendencia negativa tras décadas de sobreexplotación por agricultura y turismo, y los efectos reales de estas lluvias sobre las reservas profundas tardarán en evaluarse.
Por ello, expertos insisten en que el episodio húmedo supone un alivio importante, pero no elimina los desafíos ambientales a largo plazo del espacio protegido.
Doñana encara así la primavera de 2026 con un escenario poco habitual:
Marismas extensas, lagunas repletas y una expectativa alta de actividad biológica. Las lluvias han devuelto temporalmente la imagen del gran humedal inundado, aunque el futuro del parque seguirá dependiendo de la gestión del agua y de las presiones humanas sobre su entorno.



