La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) ha aprobado una resolución histórica que insta a los 46 Estados miembros a prohibir las denominadas “prácticas de conversión” dirigidas a modificar o suprimir la orientación sexual, identidad de género o expresión de género de las personas LGTBI+.
La medida no es jurídicamente vinculante, pero representa un fuerte respaldo político internacional para erradicar estas prácticas ampliamente criticadas por su daño físico y psicológico.
El texto aprobado en Estrasburgo subraya que estas terapias se basan en la falsa premisa de que la diversidad sexual o de género es un defecto o una enfermedad. Además de pedir marcos legales nacionales claros que criminalicen estas prácticas, la resolución propone establecer mecanismos de supervisión, protección y apoyo a las víctimas, así como fomentar la investigación y recopilación de datos sobre la prevalencia y el impacto de estas prácticas.
Entre los acuerdos también figura que la prohibición de las terapias de conversión no debe limitar las intervenciones legítimas de acompañamiento por parte de profesionales cualificados o de apoyo familiar, siempre que no intenten cambiar o suprimir la identidad de la persona.
El pronunciamiento del Consejo de Europa se produce en un contexto más amplio de debates y acciones europeas para reforzar los derechos LGTBI+. Varios Estados miembros de la Unión Europea ya han prohibido estas prácticas en sus legislaciones nacionales, y organizaciones sociales han recogido cientos de miles de firmas en iniciativas ciudadanas para impulsar un veto más amplio en todo el continente. Además, el Gobierno de España ha citado la recomendación europea en debates sobre reformas legales que penalicen estas terapias y que han suscitado impugnaciones ante el Tribunal Constitucional por parte de formaciones conservadoras.




