La victoria del socialista António José Seguro con más del 66 % en Portugal contrasta con el avance de Vox y la fragmentación de la izquierda en las elecciones autonómicas aragonesas.
La contundente victoria del socialista António José Seguro en las elecciones presidenciales de Portugal, con más del 66 % de los votos, contrasta con el escenario político surgido en Aragón tras los comicios autonómicos, donde el crecimiento de la extrema derecha y la fragmentación del voto progresista provoca necesariamente una reflexión profunda del bloque de izquierdas que gobierna en coalición con los socialistas de Pedro Sánchez, ante la necesidad de unificar proyectos, hoy marcados por personalismos. Dos territorios, dos respuestas distintas frente al auge del populismo en Europa.
Mientras el electorado portugués ha apostado mayoritariamente por la moderación y la estabilidad institucional, en la comunidad autónoma española el mapa político refleja una mayor polarización y una creciente influencia de los sectores más conservadores.
Portugal: victoria amplia del socialismo moderado
Portugal cerró uno de los procesos electorales más observados de su historia reciente con la confirmación de António José Seguro como nuevo presidente de la República. El candidato socialista logró cerca del 66,6 % de los votos en la segunda vuelta, imponiéndose con claridad al líder ultra André Ventura.
La jornada estuvo marcada por una alta participación, incluso en zonas afectadas por condiciones meteorológicas adversas. Las autoridades electorales destacaron la normalidad del proceso y la ausencia de incidentes relevantes.
Seguro, exlíder del Partido Socialista y figura veterana de la política lusa, construyó su campaña sobre tres ejes fundamentales: defensa de las instituciones democráticas, respeto al Estado de derecho y estabilidad política. Su discurso, centrado en la cohesión social y el diálogo, logró atraer tanto al electorado tradicional de izquierdas como a sectores moderados y de centro.
Por el contrario, Ventura, al frente del partido Chega, basó su campaña en una retórica dura sobre inmigración, seguridad y crítica al sistema político. Aunque logró movilizar a una base fiel, su propuesta no consiguió romper el amplio consenso social en favor de una opción moderada.
Aragón: fragmentación de la izquierda y avance de la extrema derecha
En Aragón, la fragmentación de la izquierda y el avance de la extrema derecha abren la puerta a un escenario que, en unas elecciones generales, podría incluso dar un “sorpasso” al PP, mientras un PSOE que no encuentra su centralidad ni su presencia autonómica con liderazgo social enfrenta una profunda crisis estratégica.
Con el escrutinio prácticamente finalizado, Azcón trasladó a su círculo de confianza el error del adelanto electoral, promovido por Feijóo y Ayuso. El Partido Popular, aunque se situó como primera fuerza con 26 escaños, perdió dos diputados y electores, especialmente en las poblaciones menores de 15.000 habitantes, donde fueron absorbidos por la extrema derecha populista.
El Partido Socialista Obrero Español obtuvo 18 escaños, uno de sus peores resultados históricos en la comunidad. Por su parte, Vox duplicó su representación hasta los 14 diputados, consolidándose como actor clave en la gobernabilidad.
Podemos obtuvo menos votos que Alvise, un dato que interpela directamente a Pablo Iglesias, líder en la sombra de la organización. La Chunta Aragonesista mejoró su presencia parlamentaria, mientras que Izquierda Unida–Sumar mantuvo su escaño, conservando así su presencia parlamentaria.
El PAR desapareció del parlamento autonómico, un hecho relevante en una comunidad donde históricamente había representado un factor de equilibrio político. Teruel Existe, por su parte, refleja las consecuencias de la falta de ideas, ausencia de proyectos y un tacticismo errático.
Dos modelos frente al avance ultra
La comparación entre Portugal y Aragón evidencia dos dinámicas políticas opuestas:
- En Portugal, una amplia mayoría apostó por un liderazgo moderado, institucional y europeísta, cerrando el paso al discurso populista.
- En Aragón, el voto progresista se dispersó, facilitando el crecimiento de la derecha, el populismo, la polarización y la ingobernabilidad.
Este contraste muestra cómo, ante desafíos similares —crisis económica, desconfianza institucional o tensiones sociales—, las respuestas electorales pueden ser radicalmente distintas según el contexto político y social.
El papel institucional y la estabilidad democrática
La elección de Seguro, con un respaldo tan amplio, refuerza la estabilidad institucional y envía un mensaje claro a favor del consenso democrático.
En Aragón, sin embargo, el nuevo escenario abre un periodo de negociación marcado por la dependencia del PP respecto a Vox, lo que puede condicionar las políticas públicas y el tono institucional en los próximos años.
Europa ante una encrucijada
Ambos resultados se inscriben en un contexto europeo caracterizado por el avance de fuerzas populistas y nacionalistas. Portugal emerge como ejemplo de contención democrática, mientras Aragón refleja las dificultades de la izquierda para articular mayorías estables.
Dos territorios, dos caminos distintos: uno basado en el consenso y la moderación; otro marcado por la fragmentación y la polarización.
La evolución política de ambos escenarios servirá como termómetro para medir la capacidad de las democracias europeas de responder, desde distintos niveles, al desafío de la extrema derecha.
Blas Ballesteros Sastre– Abogado y Politólogo
Estrella Branco. Corresponsal Internacional- Graduada en Derecho




