El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, denunció públicamente que sacerdotes católicos han sido detenidos por agentes de inmigración en Estados Unidos debido únicamente al color de su piel, un hecho que, según afirmó, evidencia el carácter racista y selectivo de la política migratoria impulsada por el gobierno de Donald Trump.
Cupich reveló que los religiosos, de origen latino, se encontraban en situación legal regular y realizaban labores pastorales en comunidades vulnerables cuando fueron interceptados por autoridades migratorias. Para el cardenal, estos episodios forman parte de un patrón más amplio: la criminalización sistemática de migrantes y minorías étnicas bajo la retórica de “orden y ley” promovida por la Casa Blanca.
“El problema no es la ley, sino cómo se aplica”, subrayó Cupich, quien acusó al gobierno de Trump de hipocresía moral, al utilizar el discurso legalista para justificar prácticas que vulneran derechos fundamentales y normalizan la sospecha sobre determinados cuerpos.
Una política marcada por la persecución y el miedo
Las denuncias del arzobispo de Chicago se inscriben en una larga lista de episodios de represión migratoria durante la presidencia de Trump. Entre ellos destacan las redadas masivas del ICE en barrios latinos, la separación forzada de familias en la frontera sur, la detención prolongada de solicitantes de asilo y la utilización de perfiles raciales como criterio operativo.
Organizaciones de derechos humanos han documentado cómo estas políticas no solo afectaron a personas indocumentadas, sino también a ciudadanos estadounidenses y residentes legales, generando un clima de miedo permanente en comunidades enteras. Cupich advirtió que esta lógica de persecución debilita el tejido democrático y erosiona la confianza en las instituciones.
El cardenal también criticó la contradicción entre la política interior y el discurso internacional de Estados Unidos, al señalar que no puede defenderse la dignidad humana en el exterior mientras se vulnera en casa.
¿Quién es Blase Cupich y por qué su voz importa?
Blase Cupich es una de las figuras más influyentes del catolicismo estadounidense contemporáneo. Nombrado cardenal por el papa Francisco, se ha destacado por su defensa abierta de los derechos de los migrantes, las minorías raciales y la justicia social, en sintonía con una visión pastoral centrada en la dignidad humana.
A diferencia de otros líderes religiosos más alineados con el conservadurismo político, Cupich ha sido una voz crítica constante frente al trumpismo, denunciando tanto sus políticas migratorias como su retórica excluyente. Junto a otros obispos, líderes religiosos y organizaciones interconfesionales, ha contribuido a articular una resistencia moral y cívica frente a las medidas más duras del gobierno republicano.
Su papel, como el de otras figuras religiosas comprometidas, ha sido clave para visibilizar el impacto humano de las decisiones políticas y para recordar que la defensa de los derechos no es solo una cuestión legal, sino ética.
Una denuncia que trasciende lo religioso
Al denunciar la detención de sacerdotes por motivos raciales, Cupich no solo interpela al gobierno de Trump, sino que expone una deriva autoritaria que, según advierte, amenaza con normalizar la discriminación como política de Estado.
La arquidiócesis de Chicago reafirmó su compromiso de acompañar a las comunidades afectadas y de seguir denunciando cualquier abuso, dejando claro que el silencio, ante la injusticia, no es una opción.
En un contexto marcado por el endurecimiento de las fronteras y el auge del nacionalismo excluyente, la intervención del cardenal Cupich se suma a las voces que reclaman un cambio profundo: una política migratoria basada en la dignidad, y no en el miedo.




