El aparato judicial del régimen iraní volvió a cargar contra una de sus voces más incómodas. Narges Mohammadi, Premio Nobel de la Paz 2023 y figura central de la lucha por los derechos humanos en Irán, fue condenada a siete años y medio de prisión, además de nuevas penas accesorias, en una sentencia que ha provocado indignación internacional.
La activista, ya encarcelada en múltiples ocasiones por su oposición al régimen teocrático, fue hallada culpable de cargos como “propaganda contra el Estado”, “conspiración” y “actividades contra la seguridad nacional”, acusaciones recurrentes utilizadas por Teherán para silenciar a disidentes, periodistas y defensores de derechos humanos.
La condena se produce en un contexto de endurecimiento represivo tras las protestas desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini, que sacudieron al país desde 2022 y pusieron en jaque la legitimidad del sistema político iraní.
Un mensaje de intimidación interna y desafío externo
Organizaciones internacionales y gobiernos occidentales han denunciado la sentencia como un acto de represalia política. Francia, entre otros países, condenó duramente la decisión judicial, subrayando que se trata de un ataque directo contra la libertad de expresión y los derechos fundamentales.
Lejos de tratarse de un caso aislado, la condena de Mohammadi se inscribe en una estrategia sistemática del régimen iraní para desalentar cualquier forma de movilización social, especialmente aquellas lideradas por mujeres. En los últimos años, Irán ha intensificado arrestos arbitrarios, juicios opacos y penas desproporcionadas, incluso contra figuras con reconocimiento internacional.
Quién es Narges Mohammadi
Narges Mohammadi, ingeniera de formación, es una de las principales defensoras de los derechos humanos en Irán y vicepresidenta del Centro de Defensores de los Derechos Humanos, fundado por la también Nobel Shirin Ebadi. Su activismo se ha centrado en la abolición de la pena de muerte, los derechos de las mujeres y la denuncia de la tortura y el aislamiento carcelario.
Ha pasado gran parte de la última década entre rejas, pese a sufrir problemas de salud graves. En 2023, el Comité Nobel le concedió el Premio Nobel de la Paz por su lucha “contra la opresión de las mujeres en Irán y por la promoción de los derechos humanos y la libertad para todos”.
Un símbolo que el régimen no logra silenciar
Desde prisión, Mohammadi ha continuado enviando mensajes y denuncias que circulan dentro y fuera del país, convirtiéndose en un símbolo de resistencia civil. Su nueva condena refuerza la percepción de que el régimen iraní teme más a la palabra que a la protesta, y que responde al prestigio internacional de la activista con castigo y encierro.
Mientras Teherán intenta imponer silencio, la figura de Narges Mohammadi se consolida como una referencia global de la lucha por la dignidad, la libertad y los derechos humanos, incluso desde una celda.



