La comparsa de Alcalá de Guadaíra ha confirmado en semifinales que lo mostrado durante el Concurso no era casualidad.
Con Blas Infante como eje central, coincidiendo con el 90 aniversario de su asesinato, el grupo convierte el andalucismo en el corazón de su propuesta, defendido desde una interpretación firme y un discurso claramente reivindicativo.
El repertorio, cargado de mensaje y ejecutado con potencia vocal, deja claro que la agrupación ha llegado hasta aquí por méritos propios y por una idea bien trabajada. En el primer pasodoble lanzan una crítica directa a Feijóo, desmontando sus palabras con una defensa de la emigración andaluza y señalando el deterioro de pilares básicos como la sanidad, la educación o el empleo, invirtiendo el argumento para cuestionar su capacidad de “hacer cuentas”.
El segundo pasodoble cambia el tono para narrar una petición de perdón entre madres tras un caso de acoso con un desenlace trágico. Los cuplés aportan contraste: uno ironiza sobre el consumo compulsivo como vía de escape y el otro juega con el temporal constante y la aparición de la bandera vasca.
La actuación destaca por el equilibrio del grupo y una puesta en escena coherente con el tipo. La presentación es el momento más impactante, recreando con dureza el pensamiento y asesinato de Blas Infante en 1936, como un alegato a favor de una Andalucía libre que conecta con el público desde la emoción y la memoria histórica.
En pases anteriores, la comparsa ya dejó huella con letras dedicadas al andalucismo de Manu Sánchez, al problema de la vivienda o con cuplés cargados de humor, desde bromas internas hasta situaciones surrealistas. Desde su estreno, ‘El patriota’ se ha presentado como una comparsa seria, con mensaje claro y sin rodeos.
Formada por componentes con amplia experiencia en el Falla, esta nueva agrupación alcalareña demuestra una solidez notable pese a su reciente creación. Con una autoría compartida y una música de sello conocido en Cádiz, el grupo ha ido creciendo pase a pase, respaldado por un público que ha respondido con ovaciones en cada fase.
Tras las semifinales, sus integrantes reconocen la sorpresa y la emoción por la acogida recibida, confirmando que la idea que les removía por dentro también ha calado con fuerza en el respetable. Un camino que les ha dejado, concurso tras concurso, una sensación clara de plenitud y recompensa.





