Resulta dramático y a la vez anecdótico que, tan solo muy poco tiempo después de que nos diésemos de bruces con la cruda realidad de una pandemia, que puso al borde del abismo a todo el mundo y que desde nuestro Sistema Sanitario Público afrontamos de una forma tan ejemplar sintiéndonos orgullosos y aliviados de tener una infraestructura fuerte y consolidada como para poder hacer frente al momento sanitario más delicado de los últimos tiempos, ahora tengamos que escribir y denunciar que la Sanidad Pública está en peligro de extinción por abandono.
Pues sí, desgraciadamente es así y lo es por la ineptitud, la dejadez o la intención -por separado o las tres cosas a la vez- de todo un Gobierno con mayoría que no está sabiendo ver ni las necesidades de los ciudadanos a los que representan, ni ha aprendido de los hechos recientes.
Se les llena la boca cuando dicen que se destina más dinero que nunca y hay más personal que nunca. Y los números no engañan, de hecho es así, pero es igual de cierto que la gestión que se está haciendo de todo ese capital económico y humano es lo más desastroso que hemos conocido en la reciente historia de nuestro Sistema Sanitario Público Andaluz. No se puede hacer peor, no puede haber más listas de espera, no han estado tan cabreados todos los colectivos profesionales, no podemos maltratar más a nuestros pacientes, no puede estar peor dirigido el SAS…. no hay gestión y, lo que es peor, no hay buenos gestores para ponerlos al frente de nuestros centros sanitarios, o mejor dicho, no existe la voluntad o la capacidad de poner a los mejores a dirigir e instaurar las políticas sanitarias que se determinen desde arriba, porque sencillamente no existen esas políticas, o simplemente se está dejando caer nuestro sistema para ponerlo en bandeja a las empresas privadas bajo la excusa de la incapacidad del Sistema Sanitario Público Andaluz.
El sistema está en peligro, sí, en grave peligro porque todo funciona en cadena y si abandonamos la Atención Primaria nuestros pacientes deben de acudir al hospital directamente, colapsando sus urgencias y sus plantas porque esos pacientes se descompensan y entran en fase aguda de sus enfermedades. Más inversiones son necesarias pero, si estas no van acompañadas de unas políticas racionales y buenos gestores para ponerlas en marcha, el éxito de quien quiere el desastre para el Sistema Sanitario Público Andaluz está servido.
El abandono al que estamos sometidos los ciudadanos en general y los trabajadores del SAS en particular, tanto si es premeditado como si es por dejación de funciones, es igual de grave, ya que el resultado es el mismo: desorganización de la mayor empresa de Andalucía. Somos más de 120.000 trabajadores, una bolsa de empleo con más de 300.000 personas (en abandono total desde 2020), miles de contratos con empresas suministradoras, cientos de miles de personas que viven alrededor de nuestros centros sanitarios y que nos tiene como principales clientes, un movimiento económico que cuesta trabajo calcular pero que seguro que representa un porcentaje más que importante en Andalucía y al que el señor Moreno Bonilla no está sabiendo prestar la atención necesaria o simplemente está dando por hecho que no le va a afectar políticamente. En este caso, estaría cometiendo el mayor error político de su historia y olvidando que llegó al poder por otra aptitud prepotente de quienes gobernaban en su momento: todo el mundo estaba equivocado y ellos lo hacían perfecto.
Pues no, ni lo hacen perfecto ni estamos equivocados, son un desastre de gestión y están llevando al colapso a nuestros centros. Y tampoco es una cuestión de que nos falten médicos, no señora consejera, es un problema de saber captarlos, de tenerlos trabajando a gusto, de facilitarles más tiempo para atender a sus pacientes, de no tenerlos trabajando sin descanso un montón de horas, de obligarlos a moverse de un sitio para otro, de hacerles contratos duraderos con los que puedan conciliar vida laboral y familiar, de que estén seguros y no sean agredidos en sus consultas, de poder gestionar su tiempo, que sus retribuciones sean igual al de las comunidades mejor pagadas, de tener acceso a una carrera profesional que no sea una carrera de obstáculos, de que sus consultas no estén “embarradas” de tramites administrativos que pueden hacer otros profesionales, y un largo etcétera que hace mucho más apetecible que decidan marcharse a otros servicios o a otras empresas privadas.
¿Y con el resto de categorías profesionales qué pasa? Pues más de lo mismo. Aquí no hay lugar a la excusa de falta de efectivos y, sin embargo, no se contratan los necesarios. Las casi 30.000 enfermeras cada vez están más desbordadas, con una ratio de pacientes que llegan a imposibilitar una buena atención y frustradas ante la falta de reconocimiento, las 25.000 TCAEs (Técnicos Cuidados Enfermería) esperando que se reconozcan sus funciones, el personal de Gestión y Servicios con cada vez menos efectivos, el personal de mantenimiento de nuestros centros absolutamente abandonado… y así podemos hacer un recorrido por todo el arco profesional.
Como ejemplo de ese maltrato, el anuncio estas navidades de hacer contratos de un año a más de 7.000 eventuales que finalmente no sabemos si se van a convertir en contratos de 2, 4 o 6 meses, o sea, que tienes a esos miles de profesionales durante varios años con contratos basura renovando cada mes, sin poder planificar nada su vida, sin dar continuidad asistencial a sus pacientes y ahora toda una consejera hace un anuncio que veinte días más tarde se convierte en una mentira por la incapacidad de gestionar esos contratos.
Esta es la realidad actual de nuestro Sistema Sanitario Público, lo que pasa en los centros, lo que le pasa a nuestros profesionales y lo que padecen nuestros usuarios con listas de espera eternas y un cada vez más difícil acceso a las consultas. Lo demás es propaganda política de los que intentan salvar su culo a costa de lo más preciado que tenemos y por lo que debemos de luchar sin descanso: la SANIDAD PÚBLICA con mayúsculas.
Antonio Macías Borrego
Responsable del sector de Salud de la Federación de Servicios Públicos de UGT Andalucía




