La presencia del cardenal peruano Juan Luis Cipriani en las reuniones previas al cónclave papal ha desatado una fuerte controversia en el Vaticano, alimentada por acusaciones de abuso sexual en su contra y sanciones previas impuestas por el propio papa Francisco.
Aunque Cipriani, de 80 años, no podrá participar en la votación del próximo Sumo Pontífice por superar el límite de edad establecido, su participación en actividades eclesiásticas dentro del Vaticano ha generado rechazo entre representantes de la Iglesia y organizaciones de víctimas. El cardenal argentino Ángel Rossi manifestó públicamente su oposición a que Cipriani esté presente en las reuniones, recordando que el Papa había restringido sus funciones tras recibir denuncias graves.
En 2018, Francisco aceptó la renuncia de Cipriani como arzobispo de Lima e impuso medidas disciplinarias que le prohibían portar hábitos cardenalicios, participar en actos públicos y residir fuera de Perú sin autorización. Estas sanciones llegaron tras una denuncia anónima de un hombre que lo acusó de abuso sexual en 1983, cuando era menor de edad. La denuncia, respaldada por otros testimonios y recogida por el Vaticano a través de Juan Carlos Cruz, víctima del caso Karadima en Chile, impulsó una investigación interna.
A pesar de las restricciones, Cipriani ha desafiado algunas de ellas: ha hecho apariciones públicas en Lima, ha lucido prendas cardenalicias en actos oficiales y ha emitido mensajes en redes sociales, lo que ha sido interpretado como un incumplimiento de las directrices vaticanas.
La ONG Bishop Accountability criticó duramente su presencia en Roma, afirmando que “garantiza a los obispos acusados de abusos el apoyo continuo de sus colegas y envía un mensaje devastador a las víctimas”.
Además de Cipriani, el cardenal Pedro Barreto tampoco participará en el cónclave por superar la edad límite. El único cardenal peruano con derecho a voto es Carlos Castillo, actual arzobispo de Lima.
El escándalo reabre el debate sobre la transparencia y firmeza con la que la Iglesia aborda los casos de abusos sexuales, justo cuando se prepara para elegir al sucesor del papa Francisco.



