La situación hídrica en Andalucía ha experimentado un cambio radical en apenas dos años.
Tras un periodo marcado por una intensa sequía que llevó incluso a plantear soluciones de emergencia como el transporte de agua en barcos, la comunidad cuenta ahora con embalses cercanos al 85 % de su capacidad gracias a las abundantes lluvias registradas recientemente.
Según datos de la Junta de Andalucía, los pantanos de la región acumulan más de 10.000 hectómetros cúbicos de agua, lo que supone más de 5.300 hm³ adicionales respecto a 2025 y cifras muy superiores a la media de la última década.
De la sequía extrema a la recuperación
La región atravesó en los últimos años uno de los episodios de sequía más severos de las últimas décadas, que afectó tanto al abastecimiento urbano como a la agricultura. Durante ese periodo, administraciones y expertos llegaron a plantear soluciones extraordinarias para garantizar el suministro, entre ellas transportar agua por barco a determinadas zonas del litoral.
Sin embargo, el escenario comenzó a cambiar con la llegada de lluvias intensas durante el invierno de 2025 y principios de 2026. Temporales y borrascas atlánticas dejaron precipitaciones abundantes en gran parte del territorio andaluz, lo que provocó una rápida recuperación de ríos y pantanos.
En algunas zonas, como la provincia de Málaga, embalses que meses antes mostraban orillas completamente secas han pasado a acercarse al 90 % de su capacidad, un giro que expertos califican de histórico.
Aumento general de las reservas en España
La mejora no se limita a Andalucía. Según el Boletín Hidrológico Peninsular, los embalses de España se sitúan actualmente en torno al 82,9 % de su capacidad, muy por encima del 57 % registrado un año antes. En el caso andaluz, la reserva hídrica ronda el 83 %, reflejando la tendencia general de recuperación.


Nuevos retos en la gestión del agua
Pese a la mejora, los expertos advierten de que el cambio climático seguirá provocando episodios extremos alternando sequías prolongadas y lluvias intensas. De hecho, algunas tormentas recientes han provocado incluso riesgos de inundación en varias zonas de Andalucía, obligando a las autoridades a vigilar el nivel de los embalses y realizar desembalses preventivos.
Ante este escenario, las administraciones insisten en la necesidad de mejorar la planificación hidrológica y optimizar el uso del agua para garantizar el suministro en el futuro.



