Una constitución que entra en su recta final y cuyo objetivo no es otro que lograr una explotación sostenible de los recursos hídricos y proteger los ecosistemas del espacio natural de Doñana.
Es en lo que se ha avanzado en Sevilla, donde se han reunido el secretario de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Hugo Morán, y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), Joaquín Páez, junto con miembros de la comisión redactora de los estatutos de la Comunidades de Usuarios de Agua Subterránea (CUMAs) en Doñana, la cual se espera que concluya a finales de este año o principios de 2025.
Cabe recordar, en este sentio, que como medida esencial para la gestión de los usos del agua en esta zona, la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir acordó declarar las masas de agua subterránea de La Rocina, Almonte y Marismas en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo y, además, para el caso de La Rocina, también se declaró en riesgo de no alcanzar el buen estado químico.
El proceso de constitución de estas CUMAs ha tenido una notable complejidad técnica, por la necesidad de un escrupuloso cumplimiento formal de la normativa y dado el elevado número de usuarios. Las tres masas de agua subterránea (Almonte, La Rocina y Marismas) suman, en una superficie de 18.655,08 hectáreas, 3.366 titulares y 4.929 captaciones.

En la actualidad, las CUMAS están en fase de aprobación de sus estatutos, que deberán ser refrendados en asamblea general convocada mediante publicación en el Boletín Oficial del Estado. Como en etapas anteriores de este proceso de constitución liderado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, el organismo de cuenca se ha ofrecido a apoyar a los regantes con sus medios técnicos y telemáticos para culminar la tramitación. Una vez aprobados los estatutos, se procederá a la fase de información pública y posteriormente se remitirá a la CHG para que emita su resolución definitiva.
La constitución de estas CUMAS es un procedimiento imprescindible para elaborar el programa de actuación y establecer el plan de extracciones. Dentro del programa de actuación, se incluyen medidas como la telemetría de contadores, la automatización de los piezómetros, la teledetección automática por IA de cultivos bajo plástico, la implantación del hidrogeólogo residente, etcétera. El plan de extracciones, que deberá ser aprobado por la Junta de Gobierno de la CHG, se analizará por parte de este organismo con cada una de las comunidades de usuarios.
Nueva herramienta de teledetección automática de cultivos bajo plástico por inteligencia artificial
De otro lado, Hugo Morán ha asistido a la presentación de una nueva herramienta desarrollada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) para detectar y contabilizar la superficie de cultivo bajo plástico por inteligencia artificial, que ya se aplica en el entorno del espacio natural de Doñana y que será clave para el control y vigilancia de los usos del agua y cierre de pozos ilegales por parte de este organismo de cuenca.
El programa, desarrollado en colaboración con la Universidad de Sevilla, está diseñado actualmente para contabilizar la superficie de cultivo bajo plástico, a lo largo de toda la campaña agrícola, a través del tratamiento de imágenes satélite con algoritmos de Inteligencia Artificial, lo que permite incidir en aquellas áreas que presentan un patrón irregular (presencia de plástico en una parcela sin autorización de captación).
La herramienta proporciona teledetección en tiempo real, con actualización cada 5 días, el tratamiento automático de las imágenes en muy poco tiempo, aproximadamente 2 minutos, y el análisis de la información para la toma de decisiones vinculadas a la estricta inspección de los bombeos y la clausura de captaciones.
El ámbito de aplicación de esta herramienta, que es pionera en su empleo dentro de las demarcaciones hidrográficas del país, se circunscribe actualmente a la Corona Norte Forestal de Doñana. El programa permite así visualizar la evolución de la superficie de cultivos bajo plástico, cómo se ha pasado desde 1.023 hectáreas fuera de ordenación en 2018 a las 704 hectáreas de esta pasada primavera.
A través de las imágenes de satélite, el sistema identifica todos los cultivos bajo plástico para, a continuación, comenzar a procesar la situación de los mismos mediante su comparación con el Suelo Agrícola Regable, las concesiones otorgadas, denegadas y en trámite. Y finalmente, utiliza la información catastral para identificar la parcela en la que se sitúan, determinando si los mismos se encuentran fuera de ordenación. (En el canal de YouTube de la CHG se puede ver un vídeo explicativo sobre esta herramienta: https://www.youtube.com/watch?v=NliMhBRwv98).



