
Aspirantes a la Presidencia de Colombia
El domingo 30 de noviembre de 2025, Noticias Caracol dio a conocer los resultados de una encuesta elaborada junto a Invamer y Blu Radio sobre la intención de voto de los principales candidatos a la Presidencia de Colombia de cara a las elecciones de mayo y junio de 2026.
El sondeo evidenció un notable ascenso en el respaldo a Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella, al tiempo que confirmó el deterioro sostenido de múltiples candidaturas asociadas a partidos y movimientos que van desde la centroizquierda hasta la derecha institucional.
A través de la nueva encuesta publicada aparecen cómo las dos opciones políticas actualmente residen en la candidatura de Iván Cepeda Vargas (31,9%) y de AbelardoDe La Espriella (18, 2%). Sergio Fajardo, quien ha encabezado la opción del llamado “centro”, se ha venido desinflando hasta llegar al 8%, mientras que la otra gran figura de la derecha que asoma por el camino es Miguel Uribe Turbay, que tiene el 4,2% de la intención de voto a nivel nacional. Los indecisos se ubicaron sobre el 11,3%.
Cepeda y Abelardo De La Espriella figuran entre los cinco candidatos que generan mayor rechazo. Sin embargo, aunque Cepeda mantiene ventaja, su margen se estrecha a medida que De La Espriella gana visibilidad. En un eventual balotaje entre ambos, Cepeda obtendría una votación del 59,1% frente al 36,2% de su oponente.
Este panorama cobra relevancia en un contexto donde la seguridad y el orden público se han consolidado como la principal preocupación ciudadana, superando el 35% y desplazando a temas como economía, desempleo o corrupción. Aunque se esperaba que De La Espriella capitalizara este malestar con un discurso de mano dura, las encuestas muestran que, pese al amplio rechazo a la política de Paz Total (73,7% la asocia con descontrol y debilidad frente a los grupos armados), la mayoría del electorado no está dispuesta a respaldar una opción radical.
Aun cuando el 37,7% de los encuestados se identifica con la derecha —frente a un 24,6% de izquierda y un 18,7% de centro—, Cepeda logra atraer apoyos de sectores centristas e indecisos que prefieren su candidatura antes que el discurso extremo de De La Espriella, quien sigue concentrando respaldo en sectores políticos tradicionales. Esto evidencia que la preocupación por la seguridad no se traduce automáticamente en apoyo a propuestas de línea dura.
El crecimiento del progresismo se explica tanto por la capacidad de Cepeda de aglutinar al Pacto Histórico y al Frente Amplio —dejando sin opciones reales a otras figuras— como por la falta de una alternativa sólida y unificada desde el centro y la derecha. En ese espectro, existen al menos cuatro bloques fragmentados: el de la “Fuerza de las Regiones”, debilitado tras la candidatura poco competitiva de Aníbal Gaviria; el de los aspirantes del llamado “bloque antipetro”, donde solo Vicky Dávila destaca levemente; el sector tecnocrático, con figuras como Cárdenas, Galán u Oviedo, afectado por errores políticos y bajo respaldo; y el bloque impulsado por Uribe, Vargas Lleras y César Gaviria, aún sin una candidatura clara y cohesionada.
Las tensiones internas, la baja favorabilidad y los conflictos partidistas han reducido las posibilidades de una gran coalición de centroderecha. A esto se suma el estancamiento del bloque antipetro, atravesado por desacuerdos sobre mecanismos de selección y por el rechazo que genera una eventual alianza con De La Espriella entre sectores de la derecha institucional.
A modo de conclusión
En definitiva, la encuesta refleja un agotamiento del modelo democrático y una profunda crisis de representación. No emergen liderazgos nuevos ni un recambio político claro.
Por una parte, se encuentra el bloque progresista con la finalidad de una gestión reformista del conflicto social que se abrió en 2019 y 2021.
Por otra parte, reside el bloque de las nuevas derechas, con el objetivo de “restaurar”. Se encargan de manejar el discurso moral-sociocultural y buscan la gestión conflictiva del conflicto social abierto en los últimos Estallidos Sociales.
Finalmente, los bloques del centro. Disgregados, orbitan alrededor de estos dos primeros bloques, en los que se busca una gestión tecnocrática del conflicto social, y su postura se define si se alinean al planteamiento de alguno de los dos bloques.

