La tarea del primer ministro británico de buscar mantener una relación conciliadora entre Londres y Washington se ha vuelto más difícil frente a los recientes discursos de Donald Trump con respecto a la guerra en Afganistán.
En una entrevista con el canal Fox News, el republicano criticó la actuación de los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) respecto al conflicto ocurrido en territorio afgano sugiriendo que sus esfuerzos no fueron suficientes.
Según Trump:
«Dirán que enviaron algunas tropas a Afganistán»… y lo hicieron, pero se quedaron un poco atrás, un poco fuera de las líneas del frente»
El artículo 5 de la OTAN trata sobre la cláusula de seguridad colectiva, que expresa que un ataque armado contra cualquiera de los miembros es un ataque armado contra todos. La cláusula de seguridad colectiva fue accionada una sola vez y ocurrió después de los atentados terroristas en el World Trade Center, en Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.
Activar el artículo 5 obliga a los aliados a prestar asistencia, incluyendo el uso de la fuerza.
Las declaraciones de Trump rápidamente generaron grandes protestas en el Reino Unido, sobre todo frente a las 457 muertes de soldados británicos en el conflicto afgano. Además de los británicos, otros aliados también perdieron combatientes en el conflicto como Canadá, Francia, Alemania, Italia, y otros.
El portavoz oficial de Starmer respondió: «Estamos increíblemente orgullosos de nuestras fuerzas armadas y su servicio y sacrificio nunca serán olvidados». Keir Starmer, por su parte, respondió categóricamente.
«Considero que las palabras del presidente Trump son insultantes y francamente deplorables, y no me sorprende que hayan causado tanto dolor a los seres queridos de aquellos que murieron o resultaron heridos».
El Reino Unido fue el aliado con las segundas mayores pérdidas en el conflicto, detrás solo de los Estados Unidos. Entre 2001 y 2021, más de 150.000 soldados británicos fueron enviados a actuar en territorio afgano.
Las reacciones no se detienen ahí. políticos, ex combatientes, ministros de estado también criticaron el discurso de Donald Trump. El primer ministro laborista agregó que si hubiera hecho las declaraciones hechas por Trump, pediría disculpas. Stephen Kinnock, ministro de salud del Reino Unido, calificó como decepcionante. Incluso la líder de la oposición, Kemi Badenoch, ha declarado que las declaraciones son absurdas:
«Las tropas británicas, canadienses y de la OTAN lucharon y murieron al lado de los Estados Unidos durante 20 años. eso es un hecho, no una opinión. Su sacrificio merece respeto, no desprecio»
Muchos consideraron no solo un desconocimiento de Donald Trump sobre la actuación de los aliados en Afganistán, sino además una falta de respeto por los soldados muertos en combate y sus familiares. «Extremadamente Manipuladores», esa fue la forma en que Lucy Aldridge, cuyo hijo William murió a los 18 años en Afganistán, clasificó los comentarios de Trump.
La Casa Blanca, por su parte, defendió las palabras del republicano. Ana Kelly, vicesecretaria de prensa, dijo » La contribución de los Estados Unidos a la OTAN supera con creces la de otro países, y su éxito en asegurar el compromiso de otros aliados en aumentar sus gastos militares al 5% está ayudando a Europa a asumir más responsabilidad por su propia defensa».
Starmer intenta hacer malabares para lidiar con Trump y con esta situación en particular. Crecen los rumores de que el primer ministro mantendría una postura de servilismo con el mandatario americano. Para Starmer, sería solo un pragmatismo político. Pragmatismo o no, el primer ministro ha sido criticado por no mantener una postura más activa frente a los republicanos.
Y cada día se hace más difícil para mantener esta relación estratégica entre Londres y Washington debido a las afrentas de los Estados Unidos. En relación con los deseos de anexar Groenlandia, Trump amenazó con aranceles a cualquiera que se opusiera, incluyendo el Reino Unido. Además, calificó como «pura estupidez» la devolución del archipiélago de Chagos a la isla Mauricio – ocurrida por medio de un acuerdo de 120 mil millones de euros en que el Reino Unido tendrá control durante 99 años de la base militar en Diego García.
Las reacciones masivas de veteranos y familiares de soldados muertos ante los comentarios del republicano pusieron a Starmer en la pared y exigieron una postura de confrontación. En el Parlamento, el primer ministro dijo que no se retractaría de sus principios.
Por ahora, Keir Starmer tiene al menos dos desafíos: Conseguir equilibrar los platos con el fin de lidiar con la insensatez de Donald Trump para preservar los intereses económicos del Reino Unido y, al mismo tiempo, responder a las expectativas de los ciudadanos británicos demostrando fuerza y defendiendo los principios de las fuerzas armadas.




