El periodista y escritor Raúl del Pozo ha fallecido este martes 10 de marzo de 2026 en Madrid a los 89 años, según han confirmado diversos medios españoles. Con más de medio siglo de trayectoria, fue uno de los grandes cronistas de la política y la sociedad en España y una de las voces más influyentes del columnismo contemporáneo.
Nacido en Mariana (Cuenca) en 1936, Del Pozo dedicó su vida al periodismo, desde sus inicios en el Diario de Cuenca hasta convertirse en una figura central del periodismo político y cultural. A lo largo de su carrera trabajó en medios como Pueblo, Mundo Obrero, Interviú, Diario 16 y, especialmente, en El Mundo, periódico del que fue columnista durante décadas.
Cronista de la Transición y maestro del columnismo
Del Pozo fue considerado uno de los grandes cronistas de la Transición española, conocido por su estilo literario, irónico y crítico con el poder. Sus columnas, cargadas de referencias culturales y observación política, se convirtieron en lectura habitual para varias generaciones de lectores.
En El Mundo firmó durante años la columna “El ruido de la calle”, que asumió tras la muerte de Francisco Umbral en 2007, consolidándose como una de las firmas más reconocibles del periódico.
Además de su trabajo en prensa, participó como analista político en radio y televisión, apareciendo en programas y tertulias que marcaron la actualidad mediática de las últimas décadas.
Reportero internacional y escritor
Antes de su consolidación como columnista, fue corresponsal internacional del diario Pueblo en ciudades como Moscú, Londres, Lisboa o Buenos Aires. También llegó a dirigir el diario El Independiente.
Paralelamente desarrolló una extensa obra literaria con novelas y ensayos como Noche de tahúres, Los cautivos de La Moncloa o A Bambi no le gustan los miércoles.
Reconocimientos y legado
A lo largo de su carrera recibió numerosos premios de periodismo, entre ellos el Pedro Rodríguez, el César González-Ruano o el Premio del Club Internacional de Prensa, que reconocieron su influencia en el periodismo español.
Compañeros y amigos del mundo de la cultura lo recuerdan como un periodista bohemio, culto y apasionado por la literatura y la vida nocturna madrileña, habitual de las tertulias del Café Gijón y de los ambientes intelectuales de la capital.
Su muerte supone para muchos el final de una generación de grandes columnistas que narraron la historia reciente de España desde las páginas de los periódicos.



