Lo que hay en mí es sobre todo el cansacio
—Ni esto ni aquello,Ni siquiera de todo o de nada:Cansacio igual, él mismo,Cansacio.
La sutileza de las sensaciones inútiles,Las pasiones violentas por nada,Los amores intensos por lo supuesto en alguien,
Todas estas cosas —Ésas y lo que falta en ellas eternamente —;Todo esto hace un cansacio,Este cansacio,Cansacio.
Sustantivo común masculino que denota agotamiento físico o emocional. Agotado y Agotado. Sobrepasado por el cotidiano extenuante, el sujeto moderno refleja el síntoma de la fatiga mientras que la promesa de libertad se forja para dar continuidad al sistema de cosas. ¿Amar y cambiar las cosas? De ninguna manera. La sociedad moderna recrea un dios a su imagen y semejanza, y Dios, con eso, es capital. ¿Religión? La valorización de esto. La sociedad, con eso, se enferma.
Si para los existencialistas la libertad es prerrogativa de vivir y, ser vivo, en este aspecto, representa la elección constante entre ideas, personas, tareas, etc. ¿Se puede afirmar enfáticamente que somos, queridos lectores, libres? ¿De hecho, podríamos apoderarnos de ese término subjetivo y navegar por nuestros deseos y realizarlos abiertamente sin trabas? Obviamente, por supuesto, la cuestión es retórica y le lanzo una luz para remitirnos a los condicionantes materiales que estamos insertados para moldearnos día tras día. En el mundo de hoy, en la sociedad contemporánea, en última instancia, somos esclavos del mercado. ¿Nuestro acosador? Neoliberalismo: el productor del cansancio comtemporáneo.
Neoliberalismo: Sustantivo masculino. Se trata, en economía política, de la absoluta defensa en la libertad del mercado y la defensa de la restricción del papel del Estado en el plano jurídico y económico. ¿Sabe los momentos en que está aburrido y – como modo de pasar el aburrimiento – repite alguna palabra o nombre varias veces hasta llegar al momento en que el significado huye y la palabra deja de tener valor propio? Bueno, la libertad forma parte de esa clase de palabras que parecen perder su significado si las repetimos una y otra vez.
Sin embargo, lo que debemos preguntarnos en el momento histórico actual es: ¿Qué es la libertad para el neoliberalismo? La libertad, así entendida, no es la libertad dirigida al individuo, al sujeto que construye el mundo, a los hombres y mujeres que construyen el país. La libertad, en el mundo neoliberal, representa la libertad de circulación y expansión del capital. Es la libertad del sector privado que se sobrepone a los ciudadanos. Ser libre, para los neoliberales, es la libertad del mercado – esa entidad que se transforma en ente estatal y que no es subjetiva, ni abstracta, ni ingenua. Ciudadanía, en este sentido, se resume a la capacidad de consumir. El ciudadano, con ello, se convierte en esclavo del mercado y sirve a la reproducción del capital.
Para Safatle, el problema político que el psicoanálisis hereda de la filosofía política moderna es responder a la pregunta: «¿Por qué los sujetos se asientan en su propia servidumbre?”
La servidumbre genera una sociedad enferma. Una sociedad enferma genera cansacio.
En «La sociedad de la fatiga», el filósofo surcoreano Byung-Chul Han argumenta que la enfermedad de la sociedad contemporánea proviene de un sistema económico que se desvía hacia todas las esferas de la vida de los individuos. El neoliberalismo no se trata sólo de economía, sino de un conjunto organizado de racionalización de la vida humana. En la misma línea, Safatle argumenta que el capitalismo habría impuesto a todas las esferas de reproducción social de la vida ideas de conducta que se basan en la racionalización de las acciones de una dinámica de maximización de prestaciones e intensidades (SAFATLE, 2020).
Al reducir el papel del Estado en las más diferentes esferas de la vida de los individuos, el Estado deja de ser responsable por su población. De este modo, entra en escena la lógica de todos contra todos. Hobbes, por supuesto, no previó que el Estado es el leviatán con interés de clases: Defiende arduamente el interés de los ricos. Se esconde para defender el interés de los pobres. Todo esto envuelto en el discurso del «estado mínimo».
La productividad y el rendimiento se convierten en palabras clave en este mundo competitivo creado y replicado infinitamente. Para Byung-Chul Han, «La economía capitalista absolutiza la supervivencia. Se alimenta de la ilusión de que más capital genera más vida, que genera más capacidad para vivir. La rígida, rigurosa división entre vida y muerte marca la propia vida con una rigidez aterradora. La preocupación por una buena vida del lugar a histeria por la supervivencia”.
Libertad forjada. Explotación enmascarada.
La libertad es una construcción ideológica. Forjada. Es artificial. El individuo no es libre de elegir porque la supervivencia condiciona sus elecciones. Las desigualdades estructurales le impiden elegir adecuadamente, ya sea un producto en el supermercado o su propio futuro. No se trata de la emancipación, sino de una reorganización de la dominación.
En ese sentido, la explotación se transforma. La explotación ya no es explícita a los modos de siglos pasados. En los días actuales, la precarización del modo de vida del trabajador se vende como oportunidad para emprender, para ser dueño de sí mismo y guiar su propio futuro. La libertad se forja mientras que el trabajador está convencido insistentemente de que su éxito depende única y exclusivamente de él. De este modo la productividad y el rendimiento vieron la lógica de ser del trabajador. Creyendo que está libre, se puede producir más y más y más.
Se retira de los individuos el derecho más básico: la vivienda. Y como ya no es un ciudadano (que tiene derechos) sino un consumidor, se vende la idea del «Sueño de la casa propia» que tendrá que luchar y luchar para conseguir. Si por casualidad el individuo no «conquistó su casa, su coche, etc., la culpa será toda suya. La individualización de la culpa cobra relieve: El motivo del fracaso no fue debido a la ausencia de políticas públicas de vivienda o incluso la garantía de vivienda para todos.
La culpa es solo tuya. Totalmente, tuya. Todo eso. Todo eso y un poco más. Todo eso y un poco más y más lo que estará por venir. Genera una cascada. Así mismo. Cansancio.



