Hay algo curioso que pasa en esta época del año.
Los días se alargan, hay más luz, el clima mejora…
y, en teoría, deberíamos sentirnos con más energía, más motivación, más ganas.
Pero no siempre ocurre así.
Hay personas que, justo cuando todo “florece” afuera,
se sienten más cansadas, más dispersas, incluso más irritables.
Y entonces aparece una sensación incómoda, difícil de explicar:
“¿Qué me pasa? Si todo está bien, ¿por qué me siento así?”
Tiene nombre: astenia primaveral.
Pero más allá del término, lo importante es entender que no es falta de ganas, ni algo que estés haciendo mal.
Es un proceso de adaptación.
Tu cuerpo está ajustándose al cambio de estación:
a más horas de luz, a cambios en el sueño, a pequeños movimientos internos que influyen en cómo te sientes durante el día.
Y ese ajuste… también se siente.
Lo que suele complicarlo no es el cansancio en sí.
Es la exigencia que aparece encima.
“Debería estar mejor.”
“Debería aprovechar más.”
“No tengo motivos para sentirme así.”
Y sin darte cuenta, empiezas a desconectarte de lo que necesitas.
Desde la psicología, no todo lo que incomoda necesita ser corregido de inmediato.
A veces necesita ser escuchado.
La astenia primaveral es uno de esos momentos en los que el cuerpo pide algo muy concreto:
bajar el ritmo, ajustar expectativas y darte un poco más de margen.
Quizá no es momento de exigirte al máximo.
Quizá es momento de acompañarte distinto.
De hacer pausas sin sentir que estás fallando.
De respetar tus tiempos.
De permitirte ir más lento… sin tanta explicación.
Porque no todo en ti tiene que ir al mismo ritmo que la estación.
Y hay algo importante en esto.
Cuando dejas de empujarte tanto, no te quedas atrás.
Te regulas.
Y desde ahí, poco a poco, la energía vuelve.
No forzada.
No desde la presión.
Sino desde el equilibrio.
Si estos días te sientes más cansado, más disperso o con menos energía,
no intentes exigirte como si nada pasara.
Date espacio.
Escúchate un poco más.
Y acompaña este proceso con algo que muchas veces falta:
amabilidad contigo.
A veces, cuidarte no es hacer más.
Es aprender a no exigirte de más mientras te estás adaptando.
Si estás atravesando cambios emocionales o sientes que necesitas acompañamiento en tu proceso, puedes escribirme. Estaré encantada de orientarte.
Dra. Cristina Amézaga
Psicóloga e Hipnoterapeuta
Nº de Colegiada: AO13874



