De una casualidad a una causa. Lo que comenzó como un viaje más, casi improvisado, terminó convirtiéndose en un compromiso vital. Detrás de este proyecto solidario hay un maestro andaluz, Garci, muy activo también en redes sociales a través de su perfil de Instagram @villapaletapuebladelrio, que ha logrado movilizar a su entorno, a su colegio y a toda una comunidad para mejorar las condiciones de varios centros educativos en Tanzania.
Con naturalidad, sin épica impostada, su relato mezcla emoción, sentido práctico y una idea clara: ayudar, pero hacerlo bien.
“Cancelé mis vuelos y me quedé. Allí empezó todo”
P. ¿Qué vio en Tanzania para decidir quedarse y volcarse en ayudar?
R. Fue todo por casualidad. Después de visitar las 7 maravillas del mundo me planteé hacer un safari y elegí ese destino como podría haber elegido cualquier otro. En mi último día en la ciudad conocí a una madrileña que estaba de voluntariado en un cole a las afueras de Arusha. Fui a visitarlo y allí comenzó todo. Cancelé mis siguientes vuelos y me quedé.
Aparte, la gente allí es súper amable. Son grandes seres humanos. Os aseguro que el que va a Tanzania acaba repitiendo.
“En dos horas ya no podía recibir más Bizum”
P. ¿Cómo pasó de un vídeo a recaudar 8.000 euros en 48 horas?
R. Aún no me lo creo. Se lo envié a mis amigos y a los grupos de WhatsApp que solemos tener todos. En apenas dos horas no pude recibir más Bizum porque mi cuenta estaba ya bloqueada. Mi amigo “Rasqui” me ayudó mucho a difundir ese vídeo. Pusimos mi número de cuenta y en dos días conseguimos esa cantidad.
Esperaba llegar a mil o dos mil euros… pero ¿tanto? Era impensable. Me sentí muy afortunado de estar rodeado de tanta gente buena.
“Cuando volví, supe que tenía que regresar”
P. ¿Cuándo entendió que esto no sería algo puntual?
R. Cuando volví a casa. Allí dejé amigos, experiencias, sentimientos… pero sobre todo muchas cosas por hacer. Había que volver sí o sí.
Vine muy tocado emocionalmente. Me planteé incluso vender mi autocaravana para seguir ayudando. No entendía cómo vivimos aquí tan despreocupados sabiendo cómo están allí.
Pero un amigo me hizo ver que había que ayudar con cabeza. Y eso intento hacer.
“Lo que más me emocionó fue que algunos chicos encontraron trabajo”
P. Hoy trabajan con tres centros, ¿qué han conseguido mejorar?
R. Hemos construido un comedor escolar, los aseos, un aula… evitando que niños pequeños tengan que caminar kilómetros.
Pero lo que más me emocionó fue saber que, gracias a una formación en carpintería, algunos chavales consiguieron trabajo. Eso es lo más grande.
“Lo urgente es lo básico: agua, luz, infraestructura”
P. ¿Cuál es la necesidad más urgente ahora mismo?
R. Hubo altercados en octubre por las elecciones y no sabemos cómo estará todo.
Pero lo urgente siempre es lo mismo: infraestructura básica. Agua, luz… lo mínimo.
“Estamos mejorando su día a día, pero queda mucho”
P. ¿Qué impacto está teniendo el proyecto en los alumnos?
R. Estamos consiguiendo que vayan al cole en mejores condiciones, más cómodos, más seguros.
Antes se sentaban hasta cinco niños en bancos para dos. Poco a poco estamos mejorando eso. Pero queda mucho.
“Hay que aprender a mirar con sus ojos”
P. ¿Cómo se organiza el trabajo allí?
R. Cuando llegamos, les pedimos una lista con sus necesidades.
Hemos aprendido que no son las mismas que las nuestras. Hay que mirar con sus ojos.
Luego buscamos materiales… y allí eso es toda una aventura.
“Mi colegio ha sido clave en todo esto”
P. ¿Qué papel juega la comunidad educativa desde aquí?
R. Fundamental. Como maestro no puedo estar más orgulloso del CEIP Hipólito Lobato.
Se han volcado. Gran parte del dinero sale de la carrera solidaria del centro.
Solo puedo decir gracias a todos: compañeros, familias, alumnos… y al Ayuntamiento de Coria del Río.
“Les enseño que compartir no es dar lo que sobra”
P. ¿Qué lecciones están aprendiendo los alumnos?
R. Intento enseñarles que compartir es importante.
Que la pobreza no está tan lejos como parece.
Y que, aun con muy poco, allí los niños son felices. Siempre sonríen.
Aquí muchas veces damos lo que nos sobra. Eso no es compartir.
“Un colegio sin color no es lo mismo”
P. ¿Qué objetivos tiene para el próximo año?
R. Cristales en las ventanas, agua en los baños, luz en las aulas, más pupitres…
Y pintar el colegio. Un cole sin color no es lo mismo.
Incluso queremos hacer una pista deportiva. Pero todo depende del dinero.
“Esto me ha enseñado a volver a creer en las personas”
P. ¿Qué le ha cambiado esta experiencia?
R. Me ha enseñado a creer otra vez en el ser humano.
A ser más humilde. A no juzgar. A entender lo que es compartir de verdad.
Allí, si alguien tiene pan y otro no, lo divide. Aquí no siempre es así. Solemos damos lo que nos sobra y eso no es compartir. Es dar limosna. Ya lo decía el gran Alejandro.
Una historia que sigue creciendo
Más allá de cifras o infraestructuras, este proyecto habla de algo más difícil de medir: el impacto humano.
De cómo una decisión individual puede arrastrar a muchos.
Y de cómo, a miles de kilómetros, un gesto puede cambiarlo todo.



