El Partido Popular ha decidido encarar la campaña de las elecciones andaluzas con un enfoque marcadamente autonómico, reduciendo al mínimo la presencia de referentes nacionales y dejando fuera de la agenda a los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy.
La estrategia, según coinciden fuentes del partido, busca reforzar el liderazgo del actual presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno.
La dirección popular en Andalucía pretende centrar el debate en la gestión realizada durante la legislatura y evitar elementos que puedan introducir ruido político. En este sentido, la ausencia de Aznar responde, entre otros factores, a su perfil ideológico más marcado, que podría contrastar con la imagen moderada que Moreno ha proyectado en los últimos años.
En paralelo, la figura de Rajoy también queda al margen en un contexto en el que su nombre vuelve a aparecer vinculado al desarrollo judicial del denominado caso Kitchen, una circunstancia que ha llevado al partido a actuar con cautela en plena precampaña.
Estrategia “en clave andaluza”
El diseño de la campaña responde a una lógica que el propio partido ha utilizado en anteriores elecciones: priorizar el perfil propio del candidato autonómico frente al peso de las siglas a nivel nacional.
Desde el entorno de Moreno se insiste en que la campaña debe hablar “de Andalucía” y no de debates estatales, una línea que también comparten analistas políticos consultados por distintos medios.
Dentro de este esquema, el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, sí tendrá presencia, aunque con una agenda diferenciada. La idea es desplegar actos en paralelo —una estrategia descrita como campaña “en abanico”— para ampliar el alcance territorial sin restar protagonismo al candidato andaluz.
Un escenario electoral ajustado
La decisión estratégica se produce en un contexto de cierta incertidumbre electoral. Aunque los sondeos sitúan al PP como primera fuerza, algunas estimaciones apuntan a una mayoría absoluta muy ajustada, dependiente de márgenes estrechos de voto.
Este escenario explica la prudencia del partido a la hora de diseñar la campaña.
El objetivo pasa por consolidar la imagen de estabilidad y gestión, evitando polémicas o figuras que puedan movilizar al electorado contrario o alterar el foco del debate.
Con este planteamiento, el PP andaluz intenta revalidar su posición dominante en la comunidad apoyándose en un modelo propio, donde el peso de la marca territorial y el perfil moderado del candidato se sitúan por encima de las dinámicas de la política nacional.



