La izquierda presiona a Moreno por sanidad, vivienda y desigualdad en un cara a cara marcado por el choque de modelos.
El primer gran debate de las elecciones andaluzas ha evidenciado las grietas del discurso del Gobierno de Juanma Moreno y ha situado en el centro del foco cuestiones clave como la sanidad pública, el acceso a la vivienda o la desigualdad social. El encuentro, celebrado en RTVE, reunió a los cinco principales candidatos en un momento decisivo de la campaña, con una izquierda que buscó desmontar el relato de éxito económico del Ejecutivo andaluz.
El debate, emitido en directo a partir de las 21:45 horas, contó con la participación de Juanma Moreno (PP), María Jesús Montero (PSOE), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante Andalucía), en el primer cara a cara conjunto antes de las elecciones del 17 de mayo.
La sanidad, símbolo del desgaste del Gobierno andaluz
Uno de los ejes más contundentes del debate fue la sanidad pública. Las críticas de la izquierda se centraron en el deterioro del sistema sanitario andaluz, con denuncias sobre listas de espera, falta de profesionales y recortes encubiertos.
Moreno defendió su gestión recurriendo a la “herencia recibida”, pero el argumento fue cuestionado por el resto de candidatos, que consideran que, tras años de gobierno, el Ejecutivo ya es plenamente responsable de la situación actual.
Desde el bloque progresista se insistió en que la sanidad se ha convertido en uno de los principales indicadores del modelo político del PP, marcado —según denunciaron— por una progresiva privatización y pérdida de calidad.
Economía: crecimiento sin redistribución
El debate económico dejó al descubierto otra de las grandes tensiones de la campaña: la distancia entre los datos macroeconómicos y la realidad social.
Mientras el PP defendió su gestión apoyándose en el crecimiento económico y el empleo, las fuerzas de izquierda subrayaron que Andalucía sigue liderando la pobreza y mantiene una de las rentas más bajas del país, cuestionando así el llamado “milagro económico andaluz”.
Este argumento se convirtió en uno de los puntos más reiterados por parte de los candidatos progresistas, que insistieron en que el crecimiento no está llegando a la mayoría social.
Vivienda y jóvenes: una brecha generacional
Otro de los momentos más relevantes llegó en el bloque de vivienda, donde se puso de manifiesto la dificultad creciente de acceso para jóvenes y familias trabajadoras.
La izquierda acusó al Gobierno andaluz de no intervenir en el mercado y de favorecer dinámicas que disparan los precios, mientras que el PP defendió medidas basadas en incentivos y en el papel del sector privado.
El choque reflejó dos modelos claramente diferenciados: uno basado en la regulación y la protección del derecho a la vivienda, y otro más orientado al mercado.
El giro del debate hacia la derecha
El debate también evidenció el peso creciente del discurso de la ultraderecha, especialmente en materia de inmigración. Vox volvió a situar este asunto en el centro, con propuestas restrictivas y apelaciones a la “prioridad nacional”.
El Partido Popular evitó confrontar directamente ese marco en varios momentos, lo que fue señalado por la izquierda como un intento de no incomodar a su posible socio.
Desde posiciones progresistas se alertó del riesgo de normalizar discursos que, según denunciaron, alimentan la división social y el señalamiento de colectivos vulnerables.
Una izquierda que busca movilizar
El debate dejó también una disputa interna en el espacio progresista, donde PSOE, Por Andalucía y Adelante Andalucía trataron de marcar perfil propio.
María Jesús Montero apostó por un discurso centrado en la gestión y la defensa de los servicios públicos, mientras que Maíllo y José Ignacio García elevaron el tono, poniendo el foco en las desigualdades y en la necesidad de un cambio más profundo del modelo económico.
En conjunto, el bloque progresista trató de trasladar la idea de que el debate no es solo entre partidos, sino entre dos formas de entender Andalucía: una centrada en el mercado y otra en los derechos sociales.
Un debate que activa la campaña
En una campaña hasta ahora plana y dominada por el PP en las encuestas, el debate ha servido para activar la confrontación política y situar los temas sociales en el centro.
Aunque no ha habido un giro claro en el escenario electoral, sí ha dejado más definido el contraste entre bloques y ha reforzado la importancia de la movilización del voto progresista en la recta final.
El 17 de mayo como punto de inflexión
El cara a cara de RTVE no ha cerrado el debate, pero sí ha dejado una idea clara: la campaña entra en su fase decisiva con el modelo social en juego.
Sanidad, vivienda y desigualdad se consolidan como los ejes sobre los que se decidirán unas elecciones en las que no solo se disputa un gobierno, sino el rumbo de Andalucía en los próximos años.



