El candidato de Por Andalucía y líder federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha lanzado una de las propuestas más controvertidas de la precampaña electoral: prohibir que los médicos del sistema público andaluz trabajen simultáneamente en la sanidad privada. La medida, que busca reforzar la sanidad pública, abre un intenso debate en el sector sanitario y político.
Una propuesta que rompe el equilibrio entre pública y privada
Antonio Maíllo ha situado la sanidad en el centro de su estrategia electoral con una medida clara: eliminar la compatibilidad entre el trabajo en el Servicio Andaluz de Salud (SAS) y la actividad en clínicas privadas.
La iniciativa afectaría especialmente a los jefes de servicio, aunque también contempla limitar esta compatibilidad en el resto de profesionales en función de la carga asistencial en la sanidad pública.
El planteamiento no es nuevo, pero sí más contundente que en anteriores programas. La coalición considera que el actual modelo ha favorecido un trasvase de recursos hacia el sector privado, debilitando progresivamente el sistema público.
El dato clave: el 40% de médicos compagina ambos sistemas
Uno de los argumentos principales que sostiene la propuesta es el crecimiento del modelo “mixto” en Andalucía. Actualmente, alrededor del 40% de los médicos del SAS trabaja también en la sanidad privada.
Este porcentaje ha aumentado significativamente en los últimos años, especialmente tras la eliminación del complemento de exclusividad en 2020, que permitió a muchos profesionales compatibilizar ambos empleos.
Desde Por Andalucía se denuncia que esta situación genera conflictos de interés y puede incentivar derivaciones de pacientes hacia centros privados, alimentando lo que califican como un “negocio creciente” en detrimento del sistema público.
Incentivos y cambios estructurales en el SAS
Para hacer viable la medida, la propuesta incluye recuperar el complemento de exclusividad, un incentivo económico que premiaría a los médicos que opten por trabajar únicamente en la sanidad pública.
Además, el programa electoral incorpora otras reformas de calado, como:
- Aumentar la inversión en Atención Primaria hasta el 20% del presupuesto sanitario
- Equiparar salarios entre médicos de hospitales y atención primaria
- Acabar con la temporalidad en los contratos del SAS
- Reactivar la subasta de medicamentos para reducir costes
Estas medidas forman parte de una estrategia más amplia orientada a reforzar los servicios públicos y revertir las políticas sanitarias actuales.
Un contexto marcado por el colapso sanitario
La propuesta de Maíllo se produce en un momento especialmente sensible para la sanidad andaluza. Las listas de espera, la falta de personal y el aumento de derivaciones a la privada han generado un creciente malestar social.
El propio candidato ha insistido en que la sanidad pública atraviesa un “colapso estructural”, situándola como uno de los principales problemas percibidos por la ciudadanía.
Este contexto ha convertido la sanidad en uno de los ejes centrales del debate político en Andalucía, con posiciones enfrentadas sobre el modelo de gestión.
Riesgos políticos y rechazo del sector sanitario
Pese a su contundencia, la propuesta no está exenta de riesgos. Ningún sindicato médico ni el Colegio de Médicos de Andalucía respalda actualmente la restitución del modelo de exclusividad, lo que anticipa un posible conflicto con el colectivo sanitario.
El debate no es nuevo a nivel nacional. Iniciativas similares han generado tensiones en el sector, donde muchos profesionales defienden la compatibilidad como una vía para complementar salarios y mejorar sus condiciones laborales.
Además, la diferencia retributiva entre la sanidad pública y la privada sigue siendo uno de los principales factores que explican esta doble actividad.
Una apuesta electoral de alto impacto
La medida supone un movimiento estratégico de alto impacto en plena precampaña electoral. Con ella, Por Andalucía busca diferenciarse y posicionarse como una alternativa clara frente al modelo sanitario actual.
La coalición parte de la idea de que existe una mayoría social preocupada por el deterioro de la sanidad pública, lo que podría convertir esta propuesta en un elemento movilizador del electorado.
Sin embargo, el equilibrio entre reforzar el sistema público y mantener el apoyo del colectivo médico será clave para determinar el éxito de la iniciativa.
El debate sobre el modelo sanitario, en el centro
La propuesta de Antonio Maíllo reabre un debate de fondo: el papel de la sanidad privada dentro del sistema público. Mientras algunos defienden la complementariedad entre ambos modelos, otros advierten de un proceso de privatización progresiva.
En este escenario, la incompatibilidad entre ambos sistemas se plantea como una solución radical que podría redefinir el funcionamiento del sistema sanitario andaluz.
El resultado de este debate no solo marcará la campaña electoral, sino también el futuro de la sanidad pública en Andalucía en los próximos años.



