El informe CYD sitúa a la universidad sevillana en la zona baja de recursos por alumno y reabre la presión institucional sobre la Junta
La financiación del sistema universitario andaluz ha irrumpido de lleno en el debate político sevillano tras la publicación del último informe de la Fundación CYD, que sitúa a la Universidad Pablo de Olavide entre las universidades públicas españolas con menor financiación por estudiante.
El dato coloca a Sevilla en el centro de la discusión sobre los recursos destinados a la enseñanza superior y abre un nuevo frente institucional en torno al peso universitario de la capital andaluza y su capacidad para competir académicamente a nivel nacional.
Una universidad estratégica para Sevilla con margen presupuestario limitado
La Pablo de Olavide, uno de los campus clave del área metropolitana y con fuerte crecimiento en alumnado en los últimos años, aparece en el tramo bajo tanto en financiación pública por alumno como en ingresos propios.
Esta doble limitación reduce su capacidad para afrontar inversiones, ampliar infraestructuras o reforzar plantillas docentes, factores especialmente sensibles en una ciudad que concentra uno de los mayores polos universitarios del sur de España.
El informe también refleja tensiones financieras en otras instituciones andaluzas, incluyendo la Universidad de Sevilla, que junto a la Olavide registró tasas de ahorro negativas en el último ejercicio analizado.
Sevilla concentra uno de los mayores sistemas universitarios del país
La capital andaluza reúne a decenas de miles de estudiantes entre sus universidades públicas, un volumen que tiene impacto directo en vivienda, transporte, economía local, empleo juvenil y tejido empresarial.
Por ello, cualquier debate sobre financiación universitaria trasciende el ámbito académico y entra de lleno en la agenda económica y política municipal.
Tasas bajas y dependencia autonómica
El modelo andaluz mantiene precios públicos entre los más bajos del país, lo que facilita el acceso al alumnado sevillano y andaluz pero reduce los ingresos directos de las universidades, incrementando su dependencia de las transferencias autonómicas.
Este equilibrio financiero está en el centro del choque entre rectorados y Junta.
Un asunto que ya se mueve en clave política sevillana
La aparición de la Pablo de Olavide en la zona baja del ranking financiero añade presión institucional en Sevilla, donde el peso universitario se considera estratégico tanto para el desarrollo económico como para la atracción de talento.
El informe CYD vuelve así a poner cifras a una discusión que no solo afecta al sistema educativo, sino también al posicionamiento de Sevilla como gran ciudad universitaria del sur de Europa.



