Lola Herrera habla de su divorcio con Daniel Dicenta en Lo de Évole
La actriz Lola Herrera, una de las figuras más emblemáticas del teatro español, ha protagonizado una de las entrevistas más sinceras de su carrera en el programa televisivo Lo de Évole, emitido en La Sexta y presentado por Jordi Évole. A sus 90 años, la intérprete vallisoletana repasó su trayectoria personal y profesional y habló con una franqueza poco habitual sobre su matrimonio con el actor Daniel Dicenta y el proceso de divorcio que marcó una etapa decisiva de su vida.
Durante la conversación, Herrera recordó las enormes diferencias legales y sociales que existían en España durante las décadas anteriores a la aprobación de la ley del divorcio. La actriz explicó que la legislación de la época situaba a las mujeres en una posición claramente desigual dentro del matrimonio.

“Si yo hubiera tenido un amante, mi marido me podría haber denunciado por adulterio”, explicó durante la entrevista. Según relató, esa posibilidad legal obligaba a muchas mujeres a actuar con enorme prudencia en su vida personal, incluso cuando la relación ya estaba rota.
Sin embargo, esa norma no funcionaba de la misma forma en sentido contrario. Herrera recordó que, aunque su marido mantuviera relaciones fuera del matrimonio, ella no tenía las mismas herramientas legales para actuar. Aquella situación, explicó, reflejaba una realidad que muchas mujeres de su generación vivieron durante décadas.
“No me habían pegado, pero me habían maltratado”
En uno de los momentos más duros de la entrevista, la actriz se refirió a las infidelidades de su marido y al impacto emocional que tuvieron en su vida. Herrera confesó que aquella etapa estuvo marcada por el sufrimiento y por la sensación de injusticia que generaban las normas sociales y legales de la época.
“No me habían pegado, pero me habían maltratado poniéndome muchos cuernos”, afirmó durante la conversación con Évole. Con estas palabras quiso explicar cómo determinadas conductas dentro de una relación podían resultar profundamente dañinas incluso sin violencia física.
Herrera habló también de la presión social que existía entonces sobre las mujeres. En una España todavía marcada por la moral conservadora del franquismo, separarse o iniciar una nueva relación podía suponer un fuerte estigma social.
La llegada del divorcio y una sorpresa inesperada
Uno de los momentos más recordados de la entrevista fue cuando la actriz relató cómo vivió la aprobación de la ley del divorcio en 1981, una reforma que transformó profundamente la vida de miles de personas en España.
Herrera confesó que pensó que sería una de las primeras personas en formalizar su divorcio cuando la nueva legislación entró en vigor. Sin embargo, la realidad fue muy distinta.
“Cuando llegó el divorcio creía que iba a ser la primera… pero había cola”, explicó con ironía, recordando que el proceso tardó años en resolverse debido a la enorme cantidad de parejas que iniciaron los trámites en aquel momento.
El comentario refleja hasta qué punto la sociedad española estaba esperando ese cambio legislativo. Tras décadas en las que el divorcio era ilegal, miles de matrimonios comenzaron a regularizar su situación cuando la ley lo permitió.

La libertad después de la separación
A pesar de las dificultades que atravesó durante su matrimonio, Lola Herrera aseguró que el divorcio marcó el inicio de una etapa de libertad personal. Durante la entrevista explicó que la independencia que descubrió tras la ruptura cambió profundamente su manera de entender la vida.
“No sabes la libertad que descubrí”, confesó al recordar cómo fue empezar a tomar decisiones sin tener que dar explicaciones a nadie. Según explicó, esa independencia le permitió vivir con una tranquilidad que no había experimentado antes.
La actriz relató incluso cómo disfrutaba de pequeños gestos cotidianos que antes parecían imposibles: salir, viajar o decidir sobre su propio tiempo sin depender de otra persona.
Una reflexión sobre la evolución de la sociedad
La entrevista con Jordi Évole no solo repasó la vida personal de la actriz, sino que también sirvió como una reflexión sobre la evolución de la sociedad española en las últimas décadas.
Herrera pertenece a una generación de mujeres que vivió el paso de una España profundamente conservadora a una sociedad mucho más abierta en materia de derechos civiles. Su experiencia personal ilustra cómo los cambios legislativos y sociales transformaron la vida cotidiana de millones de personas.

A sus 90 años, la actriz sigue siendo una voz respetada dentro de la cultura española. Y en esta ocasión, más allá de su trayectoria artística, su testimonio ha servido para recordar hasta qué punto la conquista de derechos como el divorcio o la igualdad legal dentro del matrimonio cambió radicalmente la vida de varias generaciones de mujeres.



