El pasado año 2025, las universidades privadas lograron un hecho histórico: sumaron más estudiantes de máster que las públicas.
El sector universitario se agita mientras va transicionando hacia una privatización principalmente impulsada por las comunidades autónomas en los últimos años. Hasta ahora, los 50 campus públicos exceden a los 48 privados, pero con varios nuevos proyectos en trámite en numerosas comunidades autónomas, esa oscilación caerá más temprano de lo esperado.
El Ministerio de Educación tiene al menos diez nuevas propuestas, algunas de ellas bastante avanzadas en su tramitación aprovechando la normativa anterior, mientras que los gobiernos regionales van aprobando nuevos centros aunque existan serias dudas sobre la solvencia de algunos proyectos.
Tiene incentivos el sector privado para apostar por la universidad. En los últimos años los gobiernos regionales han generado una tormenta idónea para favorecer el crecimiento de la universidad privada a nivel nacional. El estancamiento de la oferta pública debido a la escasa financiación autonómica (los estudios universitarios están subvencionados: las plazas y grados cuesta dinero), sumada a la formación de la población, influido por un mercado laboral cada vez más competitivo, alimenta a las privadas por el momento en un ascenso sin fin. Hace 10 años tenían 178.000 estudiantes y crecían a razón de unos 10.000 al año. Hoy superan los 300.000 y suman 25.000 nuevos por ejercicio, una cifra que se estima que continue en aumento.
Además, los créditos para los estudios, mayoritariamente para pagarse las matrículas privadas, han aumentado un 60% en los últimos cinco años. Por ende, cada vez más personas son las que se endeudan con la finalidad de costearse un grado o un máster.




