
El rey Felipe VI ha alertado este miércoles, durante su tradicional mensaje de Navidad, sobre los riesgos que suponen los extremismos, el radicalismo y la desinformación para la convivencia democrática, a la que ha definido como una realidad delicada que exige atención constante. No basta con apelar al pasado ni con recordar episodios ya vividos de la historia, pues esos errores tuvieron consecuencias graves que no deben repetirse. Por ello, ha subrayado la responsabilidad colectiva de proteger y fortalecer la convivencia.
El monarca ha pronunciado su duodécimo discurso navideño desde que accedió al trono en el Salón de Columnas del Palacio Real. Sin embargo, en esta ocasión ha introducido una novedad: se ha dirigido a los ciudadanos de pie, tras entrar caminando al salón y situarse frente a la estatua de Carlos V, una fórmula inédita hasta ahora en este tipo de alocuciones.
A lo largo de un mensaje de aproximadamente nueve minutos, Felipe VI ha insistido en que la convivencia no es un bien garantizado para siempre, sino una tarea diaria que requiere implicación individual y colectiva. En este sentido, ha apelado a preservar la confianza en el sistema democrático y ha invitado a la reflexión personal, preguntando qué puede hacer cada ciudadano para reforzarla y qué límites no deberían traspasarse en la vida pública.
El rey ha defendido el diálogo como vía imprescindible para afrontar los retos comunes, destacando la necesidad de responsabilidad, compromiso y respeto, tanto en el lenguaje como en la escucha de opiniones diferentes. Asimismo, ha reclamado un comportamiento ejemplar por parte de todos los poderes públicos.
El peligro de los extremismos
Felipe VI ha remarcado que los «extremismos, radicalismos y populismos» son los que están detrás y «se nutren» de dicha «falta de confianza», así como también «de la desinformación, de las desigualdades y del desencanto con el presente».
Asimismo, ha defendido que en democracia «las ideas propias nunca pueden ser dogmas, ni las ajenas, amenazas», y que para llegar a acuerdos, también son necesarias «renuncias», sin «correr a costa de la caída del otro».
La Transición española y adhesión de España de la UE
Como referencia positiva, Felipe VI ha evocado la Transición española, un periodo en el que, pese a profundas diferencias, la sociedad fue capaz de superar los desacuerdos y convertir la incertidumbre en una base sólida para el futuro. Ha señalado que aquel proceso demostró que avanzar unidos, incluso sin garantías, es posible, y ha recordado que de ese impulso nació la Constitución de 1978, concebida como un marco inclusivo para toda la diversidad del país.
También ha hecho mención al 40º aniversario de la firma del Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea, que permitió la entrada de España y Portugal en 1986 y que se rubricó precisamente en el mismo salón donde ha pronunciado su discurso. En línea con mensajes de años anteriores, el monarca ha pedido rebajar la tensión en el debate público, advirtiendo de que el clima de confrontación genera cansancio, desafección y desconfianza hacia las instituciones.
Desafíos sociales y clima
Felipe VI ha reconocido que las democracias atraviesan una crisis de credibilidad que afecta tanto al ánimo ciudadano como al funcionamiento institucional. Además, ha aludido a algunos de los principales desafíos actuales, como el encarecimiento del coste de la vida, que dificulta las oportunidades de progreso de muchas personas, y el impacto creciente de los fenómenos climáticos extremos, recordando la tragedia provocada por la Dana que el año pasado causó 230 fallecidos en Valencia.
Un año más se ha referido también al problema de «acceso a la vivienda», pues ha recordado que «es un obstáculo para los proyectos de tantos jóvenes» y que los fenómenos climáticos son un condicionante cada vez mayor y en ocasiones trágico», ha afirmado.
Como otros años anteriores, en el desenlace de su discurso, Felipe VI ha sostenido que España es «un gran país», que está lleno de «iniciativa y de talento». «El mundo necesita más que nunca de nuestra sensibilidad, de nuestra creatividad, y nuestra capacidad de trabajo, de nuestro sentido de la justicia, equidad y de nuestra apuesta decidida por Europa, sus principios y valores», ha reiterado.
El discurso de Felipe VI ha terminado con la felicitación navideña en las cuatro lenguas cooficiales de España y la proyección, sobre el himno nacional, de imágenes de la Familia Real, tanto del rey y de la reina Letizia, así como de la princesa de Asturias y la infanta Sofía, en diferentes actos de este año.


