El actor Pablo Béjar fue distinguido el pasado viernes como Guzmareño de Honor por el Ayuntamiento de Castilleja de Guzmán, un reconocimiento que valora su destacada carrera en el mundo de las artes escénicas y su continuo apoyo a la localidad, que ha llevado «siempre por bandera» a nivel nacional. La alcaldesa María del Mar Rodríguez Pérez entregó la medalla de honor al actor en una emotiva ceremonia celebrada en el Teatro Federico García Lorca, donde también se descubrió un rótulo que hará que la sala de artes escénicas del teatro lleve su nombre.
Béjar, nacido en Sevilla en 1989, se formó en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) y en el Centro de Estudios Escénicos de Andalucía, y pronto destacó en la escena nacional con montajes como Malditos 16, Metálica y Fuenteovejuna. Su vinculación con la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico le permitió interpretar grandes textos de autores como Lope de Vega y Calderón de la Barca. A lo largo de su carrera, ha trabajado bajo la dirección de importantes profesionales y ha protagonizado numerosas producciones, como La dama boba, Los empeños de una casa, El Banquete, El vergonzoso en palacio y La comedia de maravillas.
Además de su exitosa trayectoria en el teatro, Béjar ha formado parte de diversas producciones audiovisuales, destacando en las series Brigada Costa del Sol, Honor y Sueños de libertad, donde su personaje, Mateo, dejó una huella profunda en los espectadores.
Durante su discurso, Béjar recordó con emoción sus raíces en Castilleja de Guzmán, un «pueblo pequeñito pero con un corazón muy grande», donde encontró su primer contacto con el arte y la naturaleza, y donde comenzó su inquietud por el teatro en la escuela Viento Sur. El actor también tuvo un emotivo homenaje a García Lorca, cuya frase «El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana» fue citada en su intervención.




