El autor sevillano Antonio Álvarez, conocido en el mundo del Carnaval como “El Bizcocho”, vive uno de los momentos más destacados de su trayectoria tras consolidarse como una de las voces más influyentes de la chirigota contemporánea.
Su evolución artística, su peculiar sobrenombre familiar y el reciente impacto de su agrupación en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas (COAC) han reforzado su protagonismo dentro y fuera del Gran Teatro Falla.
El sobrenombre de “Bizcocho” no surgió directamente de su carrera carnavalesca, sino que procede de su entorno familiar. El apodo ya lo llevaba su padre, a quien se lo pusieron por su parecido con un futbolista del Betis de los años setenta; posteriormente, el nombre pasó al propio Antonio cuando también jugaba al fútbol en su localidad sevillana, quedando como un alias hereditario.
Natural de la provincia de Sevilla, el autor ha desarrollado su carrera dentro del Carnaval gaditano hasta convertirse en un referente creativo, especialmente por su estilo humorístico y su capacidad para conectar con el público mediante letras satíricas y cercanas.
Consolidación artística en el COAC
En la edición de 2026 del COAC, la chirigota liderada por Álvarez volvió a situarse entre las agrupaciones más comentadas del certamen gracias a una propuesta original inspirada en un saetero de Semana Santa, con fuerte carga humorística y crítica social. La actuación destacó por su regularidad y por la conexión con el público durante todo el concurso.
La agrupación logró incluso hacer historia al convertirse en la primera chirigota procedente de Sevilla que obtiene el primer premio del concurso, un hito que subraya la creciente presencia de autores sevillanos en una fiesta tradicionalmente dominada por Cádiz.
Durante el certamen, algunas de sus letras volvieron a poner de manifiesto el carácter satírico del carnaval, incluyendo críticas políticas y sociales que provocaron una fuerte reacción del público en el teatro.
Un estilo propio dentro del carnaval
El propio Bizcocho ha reconocido la influencia de autores históricos del carnaval gaditano, aunque insiste en mantener una personalidad artística propia basada en la sorpresa, el humor y la crítica social. Su objetivo, según ha explicado, es que el público disfrute del proceso creativo más allá del resultado final en premios.
Además, el autor ha defendido en varias ocasiones la necesidad de entender el carnaval dentro de su tradición humorística, subrayando que las propuestas deben interpretarse dentro del contexto satírico característico de la fiesta gaditana.
Con años de presencia en semifinales y finales, Antonio Álvarez ha ido construyendo una trayectoria ascendente que ahora alcanza su punto más visible. El reconocimiento del público, la repercusión mediática y el éxito en el concurso sitúan a “El Bizcocho” como uno de los nombres imprescindibles del carnaval actual.
Su historia refleja, además, la evolución del propio COAC: un certamen cada vez más abierto a agrupaciones de fuera de Cádiz, pero donde la esencia sigue siendo la misma —coplas, ingenio y crítica social—, elementos que el autor sevillano ha sabido convertir en su sello personal.



