El Gobierno de España ha publicado este miércoles un paquete de 153 documentos oficiales relacionados con el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ordenado por el entonces teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero.
La decisión, anunciada por el presidente Pedro Sánchez y aprobada en el Consejo de Ministros, marca un hito en la transparencia sobre uno de los episodios más relevantes de la historia democrática reciente del país.
Los archivos, que han estado clasificados durante más de 45 años, incluyen transcripciones de conversaciones, informes policiales y notas manuscritas de los mandos implicados en los hechos. Según la documentación publicada, en uno de los papeles manuscritos se considera que uno de los errores de los golpistas fue “dejar al Borbón libre y tratar con él como si fuese un caballero”, en referencia al entonces Rey Juan Carlos I.
Entre los documentos también se encuentran transcripciones telefónicas de soldados que participaron en la toma de la entonces cadena pública Televisión Española, donde se oscilaba entre el temor y la violencia; en algunos fragmentos se mencionan órdenes de “tirar a matar” si era necesario.
Publicación en el BOE y acceso ciudadano
La desclasificación se ha formalizado con la publicación del acuerdo en el Boletín Oficial del Estado (BOE), y los archivos ya están disponibles para su consulta en la web oficial de La Moncloa. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, explicó que la medida busca “saldar una deuda histórica con la ciudadanía” y normalizar la apertura de información que hasta ahora estaba bajo una norma franquista de secretos oficiales.
La decisión ha provocado un intenso debate político:
- El Gobierno defiende la desclasificación como un paso necesario para la memoria democrática y la transparencia.
- La oposición del Partido Popular ha criticado la medida, calificándola de “cortina de humo” y cuestionando su oportunidad y utilidad real.
- Grupos parlamentarios como EH Bildu han pedido que se levante el secreto de otros sucesos históricos relevantes, argumentando que aún queda mucha información clasificada que condiciona el análisis de hechos pasados.
Expertos consultados señalan que, aunque algunos documentos reafirman la versión oficial de que Juan Carlos I jugó un papel crucial para detener el golpe, no todos aportan revelaciones sustancialmente nuevas sobre los preparativos o conspiraciones previas a los hechos.



