La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha vivido este martes una jornada especialmente intensa, con nuevos bombardeos, ataques cruzados y una creciente crisis diplomática internacional. La operación militar, iniciada el 28 de febrero, ha desencadenado una escalada bélica que ya afecta a varios países de Oriente Medio y empieza a tener repercusiones políticas y económicas a escala global.
Durante el día se han sucedido ataques militares, respuestas iraníes, advertencias de Washington y nuevas tensiones con aliados europeos, en un conflicto que amenaza con convertirse en una guerra regional de mayor alcance.
Nuevos bombardeos y objetivos estratégicos
Estados Unidos e Israel han continuado bombardeando instalaciones militares, sistemas de defensa aérea y centros de mando iraníes, en una campaña que busca debilitar la capacidad militar de Teherán y su programa nuclear.
Según el mando militar estadounidense, las últimas operaciones han destruido infraestructuras de mando de la Guardia Revolucionaria, bases de lanzamiento de misiles y aeródromos militares, en una ofensiva que continúa ampliándose desde el inicio de la guerra.
Uno de los elementos más impactantes del conflicto ha sido la muerte del líder supremo iraní Alí Jameneí, confirmada tras los primeros bombardeos sobre Teherán. Su fallecimiento ha provocado una profunda crisis política interna en el país y ha acelerado la incertidumbre sobre el futuro del régimen iraní.
Irán responde con drones y ataques en la región
La respuesta iraní también se ha intensificado durante la jornada. Teherán ha lanzado misiles y drones contra bases militares estadounidenses y aliados regionales, ampliando el conflicto a varios países del Golfo.
Entre los ataques registrados figura una ofensiva con drones contra la base británica de Akrotiri en Chipre, en represalia por la autorización del Reino Unido para que Estados Unidos utilice sus instalaciones militares en la región.
El conflicto también se extiende a otros frentes. Israel ha atacado posiciones de Hezbolá en Líbano, mientras distintas milicias aliadas de Irán han reivindicado ataques contra instalaciones estadounidenses en Irak y otros puntos estratégicos.
Amenaza sobre el estrecho de Ormuz y riesgo energético
Uno de los momentos más tensos del día ha llegado cuando la Guardia Revolucionaria iraní anunció el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo.
Teherán aseguró que atacará cualquier barco que intente atravesar la zona, aunque Estados Unidos ha negado que el paso esté completamente bloqueado. El estrecho de Ormuz es clave para el comercio energético mundial y cualquier interrupción podría disparar los precios del petróleo y del gas en los mercados internacionales.
Crisis diplomática con España
El conflicto también ha generado tensiones diplomáticas con España. El Gobierno de Pedro Sánchez rechazó que las bases militares españolas de Rota y Morón se utilizaran para la ofensiva contra Irán, una postura que contrasta con la de otros aliados de Washington.
La decisión ha provocado críticas desde Israel y tensiones con Estados Unidos, mientras Irán ha celebrado públicamente la postura del Ejecutivo español.
En paralelo, el Ministerio del Interior español ha reforzado los dispositivos de seguridad en embajadas y puntos sensibles ante el riesgo de incidentes derivados del conflicto.
Ataques a infraestructuras civiles y preocupación internacional
Durante las últimas horas, Irán ha denunciado bombardeos israelíes contra dos hospitales en Teherán, lo que ha despertado la preocupación de organismos internacionales. Aunque no se han confirmado víctimas mortales en esos centros, las instalaciones sanitarias sufrieron daños y tuvieron que evacuar pacientes.
La Organización Mundial de la Salud ha advertido de la gravedad de atacar infraestructuras médicas y ha recordado la obligación de proteger instalaciones civiles incluso en contextos de guerra.
Un conflicto que amenaza con prolongarse
El presidente estadounidense Donald Trump ha advertido que la ofensiva podría intensificarse en los próximos días y que Washington tiene capacidad para ampliar la operación militar más allá de las cuatro semanas inicialmente previstas.
Mientras tanto, Israel mantiene que su objetivo es destruir las capacidades militares de Irán y evitar que el país desarrolle armas nucleares.
La comunidad internacional observa con preocupación la evolución del conflicto, consciente de que cualquier escalada adicional podría desencadenar una guerra regional con consecuencias imprevisibles para la estabilidad mundial, los mercados energéticos y la seguridad global.



