CCOO denuncia un “agujero negro” en el sistema y exige actuar sobre las condiciones de trabajo
La salud mental en el ámbito laboral sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes en España. Según un informe de Comisiones Obreras (CCOO), en 2025 se registraron más de 600.000 bajas laborales por problemas psicológicos, pero únicamente 203 fueron reconocidas oficialmente como de origen laboral, una diferencia que el sindicato califica de “inaceptable”.
La organización sindical alerta de que esta brecha evidencia un fallo estructural del sistema de prevención y protección, que no está reconociendo el impacto real del trabajo en la salud mental de los empleados.
Un problema masivo que no aparece en las estadísticas
Para CCOO, el principal problema es que la mayoría de los trastornos psicológicos derivados del trabajo —como ansiedad, depresión o estrés— se catalogan como enfermedades comunes, lo que invisibiliza su origen laboral y limita la protección de los trabajadores.
Esta situación genera lo que el sindicato describe como un “agujero negro estadístico”: miles de casos vinculados al entorno laboral quedan fuera de los registros oficiales, lo que impide diseñar políticas eficaces de prevención.
Los datos son especialmente preocupantes si se tiene en cuenta que los problemas de salud mental se han convertido ya en una de las principales causas de incapacidad temporal en España, con un crecimiento sostenido en los últimos años.
El trabajo, un factor clave en la salud mental
El informe subraya que las condiciones laborales tienen un peso determinante en el bienestar psicológico. Según los datos manejados por el sindicato, hasta el 43% de los problemas de salud mental están relacionados con el trabajo, una cifra que se eleva al 49% en el caso de las mujeres.
Factores como la precariedad, la inestabilidad laboral, la presión en los ritmos de trabajo, los horarios imprevisibles o las dificultades para conciliar la vida personal y profesional aparecen como elementos clave en el deterioro de la salud mental.
Además, la digitalización y los sistemas de control laboral han introducido nuevas formas de estrés que, según CCOO, no están siendo abordadas adecuadamente por la normativa vigente.
Menos accidentes, pero no por una mejor prevención
El informe también pone en cuestión la lectura positiva de la reducción de accidentes laborales en España. Aunque en 2025 descendieron los siniestros con baja y los mortales, el sindicato advierte de que esta mejora no responde a una mayor eficacia en la prevención, sino a cambios en el mercado de trabajo.
Entre estos factores destacan la reducción de la temporalidad y una mayor estabilidad en el empleo, que permiten a los trabajadores acumular experiencia y conocer mejor los riesgos de su puesto.
Sin embargo, esta evolución convive con un deterioro en otros ámbitos menos visibles, como la salud mental, que sigue sin ser abordada con la misma intensidad.
Un sistema desactualizado ante los riesgos psicosociales
Uno de los principales problemas señalados por CCOO es que el actual cuadro de enfermedades profesionales en España no incluye los trastornos derivados de riesgos psicosociales, como el estrés laboral o la ansiedad.
Esto implica que, en la práctica, estos problemas no se tratan como enfermedades profesionales, lo que tiene consecuencias directas en la cobertura de las bajas y en la responsabilidad de las empresas.
El sindicato reclama una actualización urgente de la normativa y la aprobación de un marco específico que permita abordar los riesgos psicosociales con el mismo rigor que otros riesgos laborales tradicionales.
Llamamiento a cambiar el foco: de “absentismo” a condiciones de trabajo
CCOO también critica el uso del término “absentismo” para referirse a las bajas médicas, al considerar que desvía el foco del problema real. Según el sindicato, detrás de muchas de estas bajas no hay un abuso del sistema, sino condiciones laborales que deterioran la salud de los trabajadores.
“Cuando se habla de absentismo, se ignoran las condiciones que hay detrás”, advierten, insistiendo en la necesidad de abordar las causas estructurales en lugar de centrarse únicamente en los efectos.
El aumento de las bajas por salud mental no es solo una cuestión sanitaria, sino también laboral y social. La falta de reconocimiento de su origen profesional plantea un desafío de fondo: adaptar el sistema de prevención a un mercado de trabajo que ha cambiado profundamente, donde los riesgos ya no son solo físicos, sino también psicológicos. Ignorarlos no los hace desaparecer, pero sí dificulta su solución.


