Portugal comenzó su participación en el Mundial 2026 con un inesperado empate (1-1) frente a República Democrática del Congo en la primera jornada del Grupo K. La selección lusa, señalada como una de las favoritas para liderar el grupo, no logró imponer su superioridad ante un rival que compitió con personalidad y que supo aprovechar sus oportunidades para sumar un valioso punto.
El conjunto portugués afrontaba el encuentro con la responsabilidad de confirmar sobre el terreno de juego las expectativas generadas antes del inicio del torneo. Sin embargo, el partido estuvo lejos de convertirse en el estreno cómodo que muchos pronosticaban.
Portugal monopolizó buena parte de la posesión y trató de llevar la iniciativa durante numerosas fases del encuentro. No obstante, la selección africana mostró una notable organización defensiva y una gran capacidad para mantenerse siempre dentro del partido.
Los lusos intentaron generar peligro a través de sus principales referencias ofensivas, pero encontraron dificultades para transformar su dominio territorial en ocasiones claras. La circulación de balón fue por momentos demasiado previsible y República Democrática del Congo logró cerrar espacios con eficacia.
Lejos de limitarse a resistir, el conjunto congoleño también supo responder cuando tuvo la oportunidad. Con intensidad, orden y disciplina táctica, la selección africana demostró que había llegado al Mundial con la intención de competir de igual a igual frente a cualquier rival.
El empate final deja abiertas muchas incógnitas en el Grupo K. Portugal pierde una oportunidad importante de situarse en cabeza desde la primera jornada y estará obligada a mejorar sus prestaciones en los próximos compromisos si quiere cumplir con los pronósticos que la sitúan entre las candidatas a avanzar con comodidad a las eliminatorias.
Por el contrario, República Democrática del Congo sale reforzada de este estreno. El punto obtenido ante la principal favorita del grupo supone una inyección de confianza para una selección que aspira a convertirse en una de las revelaciones del campeonato.
El resultado también aumenta la importancia del encuentro entre Colombia y Uzbekistán. Ambos equipos saben ahora que una victoria en su debut puede permitirles tomar ventaja en una clasificación que se presenta mucho más abierta de lo esperado.
La primera jornada del Grupo K deja así una conclusión clara: en un Mundial no existen rivales sencillos y los favoritismos deben confirmarse sobre el césped. Portugal ya ha comprobado que el camino hacia las eliminatorias será más exigente de lo previsto.



