La Selección Española afronta en Guadalajara el cierre de la fase de grupos ante una Uruguay obligada a reaccionar, con el primer puesto al alcance y el recuerdo de la goleada ante Arabia Saudí como impulso.
España llega al partido ante Uruguay con el mando en la mano y una advertencia clara sobre la mesa: el Grupo H todavía no está cerrado. La Selección Española se mide esta madrugada, a las 02:00 horas en horario peninsular, a la Celeste en el Estadio Akron de Guadalajara, en un duelo que puede definir el liderato y marcar el tono competitivo del equipo de Luis de la Fuente antes de la siguiente fase.
España aterriza en la última jornada como primera del grupo, con cuatro puntos, después de empatar ante Cabo Verde y golear 4-0 a Arabia Saudí. La reacción del segundo partido cambió el clima alrededor de la Selección. Lamine Yamal abrió el marcador, Mikel Oyarzabal firmó un doblete y el equipo recuperó la pegada que había faltado en el debut. Ahora, el reto es confirmar esa respuesta ante un rival de mucho más peso.
Uruguay llega al duelo contra las cuerdas. El equipo de Marcelo Bielsa suma dos puntos tras empatar ante Arabia Saudí y Cabo Verde. No ha perdido, pero tampoco ha ganado. Y eso convierte el partido ante España en una cita de máxima exigencia para una selección que partía como una de las favoritas del grupo y que todavía no ha conseguido imponer su autoridad.
España quiere cerrar el grupo desde arriba
La Selección Española depende de sí misma para terminar la fase en una posición de privilegio. Un triunfo ante Uruguay confirmaría su fortaleza y le permitiría avanzar con autoridad. Un empate también dejaría a España en una situación muy favorable, pero Luis de la Fuente no quiere un equipo especulativo. La España que goleó a Arabia Saudí fue intensa, vertical y eficaz. Esa es la línea que debe sostener.
El gran reto será gestionar el partido sin caer en la comodidad. España llega mejor colocada, pero Uruguay jugará con urgencia. La Celeste necesita una reacción y puede plantear un duelo de mucha presión, ritmo y contacto. Si el partido se convierte en un intercambio emocional, España deberá demostrar madurez.
Rodri y Pedri volverán a ser claves para controlar el ritmo. La Selección necesitará mover el balón con precisión, evitar pérdidas en zonas peligrosas y encontrar a Lamine Yamal y Oyarzabal en situaciones de ventaja. La goleada ante Arabia Saudí dejó señales positivas, pero Uruguay exigirá otro nivel de concentración.
Uruguay, una bomba de presión
La Celeste llega herida. Marcelo Bielsa no ha encontrado todavía la versión dominante que esperaba. Uruguay ha mostrado pegada, pero también dudas defensivas y problemas para cerrar los partidos. Contra Cabo Verde llegó a remontar, pero terminó concediendo el empate. Ese golpe le obliga a jugar ante España con menos margen.
Federico Valverde será una de las grandes amenazas. Su despliegue físico, su llegada y su capacidad para romper líneas pueden condicionar el partido. España deberá impedir que Uruguay corra. Si la Celeste encuentra transiciones, el encuentro puede volverse peligroso.
El duelo también tiene un componente emocional. Uruguay juega con orgullo y necesidad. España, con liderato y confianza. La clave estará en quién maneje mejor los nervios. Para la Selección, mantener la portería a cero sería medio camino hecho. Para Uruguay, marcar primero puede cambiar por completo la noche.
Una prueba de verdad para España
El partido de Guadalajara servirá para medir el verdadero punto competitivo de España. Cabo Verde la obligó a sufrir. Arabia Saudí le permitió recuperar confianza. Uruguay será otra cosa: más intensidad, más historia, más oficio y más presión.
Luis de la Fuente llega con argumentos. Lamine Yamal ha dado un paso al frente, Oyarzabal ha recuperado gol y Unai Simón todavía no ha encajado en este Mundial. La Selección tiene razones para creer, pero no puede bajar el nivel.
El Grupo H arde en su última noche. España llega arriba. Uruguay llega herida. El liderato está en juego y la Selección tiene la oportunidad de lanzar un mensaje fuerte al Mundial: no solo ha reaccionado, también quiere mandar.



