La propuesta plantea un modelo de copropiedad para adquirir los cines Fuenseca, Olimpia y Delicias y garantizar su continuidad como espacios culturales gestionados por la ciudadanía
La incertidumbre sobre el futuro de tres de los cines de verano más emblemáticos de Córdoba ha dado paso a una iniciativa ciudadana sin precedentes. Asociaciones vecinales y culturales han puesto en marcha un proyecto con un objetivo tan ambicioso como simbólico: reunir a 500 personas dispuestas a aportar 1.000 euros cada una para comprar y gestionar colectivamente los cines Fuenseca, Olimpia y Delicias, evitando así su desaparición y preservando uno de los grandes símbolos culturales de la ciudad.
La propuesta nace en un contexto de creciente preocupación por el cierre de estos espacios históricos. Este verano, únicamente abrirá el Coliseo San Andrés, mientras el resto de los cines permanecen cerrados por problemas administrativos y de viabilidad económica, una situación que ha desencadenado movilizaciones ciudadanas y un intenso debate político sobre el futuro del patrimonio cultural cordobés.
Un modelo de propiedad compartida
La iniciativa está impulsada por la Asociación Vecinal Fuenseca-Santa Marina y Orive y el colectivo Cine Cercano, que proponen constituir una entidad cultural sin ánimo de lucro capaz de adquirir los inmuebles y garantizar su funcionamiento durante los próximos años.
El presidente de la asociación vecinal, Juan José Giner, insiste en que el proyecto no pretende recaudar donaciones, sino crear una comunidad de propietarios comprometida con la conservación de estos espacios.
«No pedimos una donación, sino ser copropietarios de los cines de verano», ha explicado durante la presentación de la iniciativa.
El plan contempla reunir 500.000 euros, de los que aproximadamente 300.000 se destinarían a la compra de los inmuebles y los 200.000 restantes servirían para financiar su mantenimiento, programación cultural y actividades durante todo el año.
Mucho más que unas salas de cine
Los promotores defienden que los cines de verano representan uno de los elementos más característicos de la identidad cultural cordobesa.
Su intención es que estos espacios no se limiten únicamente a las proyecciones estivales, sino que puedan albergar durante todo el año actividades culturales, encuentros vecinales, conciertos, representaciones escénicas y programación comunitaria, convirtiéndose en auténticos centros de dinamización social.
Antes incluso de iniciar la captación económica, los impulsores quieren comprobar si existe una masa social suficiente para sacar adelante el proyecto. El primer objetivo consiste en que las personas interesadas manifiesten su voluntad de participar cuando la futura asociación quede constituida jurídicamente.
La movilización ciudadana sigue creciendo
La iniciativa se suma a las numerosas acciones desarrolladas durante las últimas semanas para impedir el cierre definitivo de los cines históricos.
Las campañas de recogida de firmas han reunido ya miles de apoyos, mientras diferentes colectivos ciudadanos han organizado concentraciones para reclamar soluciones que permitan conservar un patrimonio que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones de cordobeses.
Los promotores consideran que el éxito de esta propuesta demostraría que la sociedad civil está dispuesta a implicarse directamente en la conservación de un legado cultural que consideran irrenunciable.
IU y el PCA reclaman una respuesta institucional
La iniciativa ciudadana también ha encontrado respaldo político. Izquierda Unida y el Partido Comunista de Andalucía han defendido que la protección de los cines de verano debe convertirse en «una gran causa de ciudad» y han reclamado una implicación decidida de las administraciones públicas.
Ambas formaciones sostienen que las ayudas puntuales no bastan para resolver el problema y consideran que las instituciones deben explorar fórmulas que garanticen la conservación permanente de estos espacios culturales.
Desde estos sectores se recuerda además que los cines de verano constituyen un patrimonio singular que trasciende el mero entretenimiento y forman parte de la identidad urbana de Córdoba.
Un debate que también interpela al Ayuntamiento
La situación ha reabierto el debate sobre el papel del Ayuntamiento de Córdoba en la protección del patrimonio cultural.
Mientras el gobierno municipal defiende haber actuado dentro del marco legal y ha planteado alternativas culturales para el verano, los colectivos ciudadanos y la oposición consideran que aún existen vías para garantizar la continuidad de los cines históricos y evitar su desaparición definitiva.
La propuesta vecinal supone ahora un paso más en esa defensa. Si consigue reunir el respaldo necesario, Córdoba podría convertirse en un ejemplo de gestión cultural comunitaria, donde sean los propios vecinos quienes aseguren el futuro de uno de los elementos más característicos de las noches estivales de la ciudad.



