La clasificación de Marruecos para los octavos de final desató una celebración contenida, pero cargada de orgullo, en el vestuario norteafricano. Después de igualar el partido en el tiempo añadido y superar a Países Bajos en la tanda de penaltis, el equipo de Mohamed Ouahbi volvió a demostrar una fortaleza mental que ya se había convertido en una de sus principales señas de identidad durante el torneo.
Tras el encuentro, Ouahbi destacó la capacidad de sus jugadores para no perder la fe cuando el marcador era adverso. El seleccionador afirmó que el equipo volvió a competir «hasta el último segundo» y aseguró que la clasificación es consecuencia del compromiso colectivo mostrado desde el inicio del Mundial. El técnico reconoció el enorme nivel del rival, pero insistió en que Marruecos supo mantener el equilibrio emocional incluso en los momentos de mayor presión.
Una vez más, Yassine Bounou acaparó buena parte de los elogios. El guardameta detuvo el penalti decisivo de Crysencio Summerville y volvió a convertirse en uno de los grandes protagonistas de una eliminatoria internacional. Sus compañeros destacaron la tranquilidad que transmite al equipo en este tipo de situaciones, mientras que el propio portero restó importancia a su actuación individual y prefirió destacar el esfuerzo colectivo que permitió llegar con vida a la tanda desde el empate logrado en el tiempo añadido.
También Ismael Saibari, encargado de transformar el lanzamiento definitivo, reconoció la presión que suponía asumir esa responsabilidad, aunque explicó que siempre tuvo confianza en el trabajo realizado por el equipo durante todo el partido. El centrocampista subrayó que Marruecos nunca dejó de creer en la remontada y consideró que la clasificación recompensa el espíritu competitivo mostrado por el grupo desde la fase de grupos.
En el vestuario neerlandés predominó la frustración. Ronald Koeman lamentó la forma en que se escapó una eliminatoria que parecía controlada tras el gol de Cody Gakpo, aunque evitó reproches hacia sus futbolistas. El seleccionador señaló que los pequeños detalles marcaron la diferencia y reconoció el mérito de un rival que supo aprovechar su oportunidad en los instantes finales y mostró una gran eficacia en la tanda de penaltis.
Marruecos continúa así ampliando una de las trayectorias más destacadas del campeonato y vuelve a instalarse entre los mejores equipos del torneo. La eliminación neerlandesa, por su parte, deja la sensación de una oportunidad perdida en un partido que durante muchos minutos pareció inclinarse de su lado.



