Brasil sigue adelante en el Mundial 2026. La victoria por 2-1 frente a Japón confirmó la clasificación de la selección de Carlo Ancelotti para los octavos de final y prolongó una evolución que ha sido constante desde el comienzo del torneo.
La fase de grupos había dejado una imagen de crecimiento progresivo. Tras el empate inicial frente a Marruecos, Brasil fue encontrando respuestas tanto en el juego como en los resultados. Las victorias sobre Haití y Escocia permitieron al equipo cerrar el Grupo C en la primera posición, mientras que el triunfo frente a Japón confirmó que la selección también sabe competir cuando el contexto exige paciencia y capacidad de reacción.
El encuentro de Houston volvió a poner a prueba el carácter del equipo. Japón se adelantó en el marcador y obligó a Brasil a remar desde atrás por primera vez en el campeonato. La respuesta fue inmediata tras el descanso, con un equipo mucho más agresivo en campo rival y capaz de generar un volumen constante de ocasiones hasta culminar la remontada en el tiempo añadido.
Más allá del resultado, el cuerpo técnico sale reforzado por varias conclusiones positivas. Vinícius Júnior continúa siendo la principal referencia ofensiva del equipo, Casemiro volvió a aparecer en un momento decisivo y el regreso de Neymar amplía las alternativas de una plantilla que parece llegar en crecimiento al tramo decisivo del Mundial. La profundidad del banquillo también quedó reflejada con el gol decisivo de Gabriel Martinelli, que confirmó la capacidad del equipo para encontrar soluciones incluso en los momentos de máxima presión.
Brasil afrontará ahora un desafío todavía mayor. Su próximo rival será Canadá, una de las selecciones revelación del campeonato, que eliminó a México en la ronda anterior y llega con un nivel competitivo muy alto. El conjunto de Ancelotti partirá como favorito, pero el rendimiento mostrado por los norteamericanos obliga a extremar las precauciones.
Con cuatro partidos disputados, Brasil mantiene intacta su candidatura al título. El equipo todavía tiene aspectos por mejorar, pero también transmite una sensación cada vez más sólida de madurez competitiva. La fase decisiva del Mundial ya ha comenzado y la selección brasileña sigue avanzando con la ambición de conquistar su sexta estrella.



