Mohamed al-Wahidi, integrante del Comité Egipcio en Gaza y responsable de organizar la retransmisión pública de los partidos de la Copa del Mundo de 2026 para los habitantes del territorio palestino, murió en un ataque aéreo llevado a cabo por Israel en la Ciudad de Gaza. El bombardeo ocurrió poco antes de uno de los encuentros del torneo y también dejó otras víctimas civiles. Entre ellas, Israel acabó con la vida de dos niños.
Según informaciones difundidas por organizaciones humanitarias y por la prensa internacional, el ataque alcanzó un vehículo en el barrio de Sabra, donde al-Wahidi viajaba acompañado por otras personas. Además de él, murieron el conductor Ahmed Daghmush y los menores Hamza al-Deri, de apenas 10 años, y Fari al-Deri, de apenas 8 años.
Mohamed al-Wahidi colaboraba en la distribución de alimentos y ayuda humanitaria en Gaza como miembro del Comité Egipcio en Gaza. Durante la Copa del Mundo también coordinó una iniciativa que instaló pantallas gigantes en distintos puntos de la Franja de Gaza para que las familias palestinas pudieran seguir los partidos del torneo, ofreciendo momentos de esparcimiento en medio del conflicto.
La iniciativa adquirió especial relevancia después de que la selección de Egipto se convirtiera en una de las más apoyadas por los palestinos durante la competición. Las muestras públicas de solidaridad del seleccionador egipcio, Hossam Hassan, quien expresó su respaldo a la causa palestina a lo largo del Mundial, reforzaron la identificación de parte de la población gazatí con el equipo africano.
En un comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron que Mohamed al-Wahidi no era el objetivo de la operación. Según el Ejército israelí, la acción estaba dirigida contra un presunto integrante de Hamás. Las autoridades militares añadieron que tienen conocimiento de las informaciones sobre víctimas civiles y aseguraron lamentar cualquier daño causado a personas no involucradas en los enfrentamientos.
La muerte del organizador provocó una fuerte repercusión entre las organizaciones humanitarias que trabajan en la región. Compañeros y residentes destacaron la labor desarrollada por al-Wahidi no solo en la distribución de ayuda de emergencia, sino también en la organización de actividades destinadas a ofrecer cierto alivio psicológico a la población en medio de la guerra.
Las retransmisiones públicas de la Copa del Mundo se habían convertido en uno de los pocos espacios de convivencia colectiva disponibles para miles de palestinos desplazados por el conflicto. En diferentes localidades, familias enteras se reunían frente a las pantallas para seguir los encuentros, en un contexto marcado por los continuos bombardeos, los desplazamientos forzados y las dificultades para acceder a servicios básicos.
El episodio se produce en un momento en que la situación humanitaria en la Franja de Gaza continúa siendo motivo de preocupación para organismos internacionales. Las operaciones militares siguen provocando la muerte de civiles, la destrucción de infraestructuras y el agravamiento de las condiciones de vida de la población, mientras continúan los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un alto el fuego duradero.
La muerte de Mohamed al-Wahidi simboliza el impacto de la guerra sobre las iniciativas civiles destinadas a brindar asistencia y bienestar a la población. Asimismo, simboliza, según esta interpretación, que el fascismo israelí busca aplastar toda y cualquier esperanza para el pueblo palestino.



