Lepe crea controladores de asentamientos chabolistas y entornos rurales mediante una bolsa de funcionarios interinos del subgrupo C2, con funciones de vigilancia, apoyo social, mediación y control ambiental en zonas rurales del municipio.
Lepe crea controladores de asentamientos chabolistas y entornos rurales
El Ayuntamiento de Lepe ha iniciado el procedimiento para crear una bolsa de empleo de funcionarios interinos del subgrupo C2 destinada a cubrir puestos de controladores de asentamientos chabolistas y entornos rurales. La convocatoria fue publicada el viernes 21 de agosto en el Boletín Oficial de la Provincia de Huelva y abre una vía administrativa concreta para reforzar la intervención municipal en una realidad que combina precariedad habitacional, actividad agrícola, necesidades sociales y protección del entorno rural.
La nueva figura tendrá como cometido principal actuar en los asentamientos chabolistas y en los espacios rurales donde se detectan infraviviendas vinculadas, en buena parte, a trabajadores agrícolas. El objetivo municipal es contar con personal específico para prevenir la construcción de nuevas chabolas, mantener un seguimiento actualizado de los núcleos existentes y prestar apoyo a las personas que residen en ellos.
El proceso se tramita mediante concurso-oposición libre y exige estar en posesión del permiso de conducir B. La bolsa permitirá al Ayuntamiento disponer de personal interino para un servicio que se sitúa entre la vigilancia del territorio, la atención social y la gestión de incidencias en zonas especialmente sensibles desde el punto de vista humano, urbanístico y ambiental.
El plazo de solicitudes comienza este sábado 22 de agosto y permanecerá abierto hasta el 4 de septiembre. La convocatoria convierte así una problemática social persistente en el municipio y en el entorno agrícola onubense en un expediente administrativo con funciones definidas, requisitos de acceso y un calendario inmediato para las personas interesadas.
Funciones sociales, censales y de mediación
Los controladores tendrán entre sus funciones la vigilancia de parajes agrícolas para prevenir la aparición de nuevas construcciones chabolistas. Esta labor preventiva se complementará con la inspección de los asentamientos ya existentes y con la detección de nuevas infraviviendas que puedan levantarse en el término municipal.
Uno de los cometidos centrales será mantener actualizado el censo de residentes. Esta tarea resulta clave para conocer la realidad de los asentamientos, identificar la llegada de nuevas personas y facilitar una intervención más ordenada por parte de los servicios municipales. La información censal permitirá mejorar la planificación de recursos, orientar actuaciones y dar seguimiento a situaciones de especial vulnerabilidad.
La figura también incorpora una dimensión de apoyo directo a los residentes. Los controladores deberán orientar a trabajadores agrícolas hacia alojamientos municipales cuando exista esa posibilidad, así como acompañar a personas a centros sanitarios, empresas u otros recursos cuando sea necesario. Esta función sitúa el puesto más allá de una labor meramente inspectora, al incluir tareas de asistencia, mediación y enlace con servicios básicos.
La mediación en conflictos será otra de las responsabilidades previstas. En asentamientos marcados por la precariedad habitacional, la falta de infraestructuras y la concentración de personas en espacios no regularizados, la intervención temprana puede contribuir a reducir tensiones y canalizar necesidades hacia los servicios correspondientes. La convocatoria plantea, por tanto, una función de proximidad en contacto directo con los residentes y con el territorio.
Control ambiental y prevención de riesgos en zonas rurales
La bolsa de controladores no se limita a la atención social. Las bases incorporan también funciones relacionadas con incendios, residuos, plagas y ocupación de zonas inundables. Esta vertiente ambiental responde a los riesgos asociados a los asentamientos chabolistas en entornos rurales, donde la ausencia de infraestructuras adecuadas puede generar problemas de salubridad, acumulación de residuos y exposición a situaciones de peligro.
La prevención de incendios será uno de los ámbitos de vigilancia. En espacios rurales con construcciones precarias, materiales inflamables y proximidad a zonas agrícolas o forestales, la detección temprana de riesgos resulta especialmente relevante. Los controladores podrán comunicar incidencias y contribuir a que las administraciones actúen antes de que una situación derive en una emergencia.
La gestión de residuos y la detección de plagas forman parte de esa misma lógica preventiva. La acumulación de basura o la falta de condiciones higiénicas adecuadas pueden afectar tanto a los residentes como al entorno natural y agrícola. La presencia de personal específico permitirá identificar focos de riesgo y trasladar la información a los servicios competentes.
La ocupación de zonas inundables añade otro elemento de vulnerabilidad. La existencia de infraviviendas en áreas expuestas a inundaciones puede suponer un riesgo grave para las personas que residen en ellas, especialmente en episodios de lluvias intensas. La función de los controladores incluirá la vigilancia de estos espacios y la comunicación de situaciones que puedan requerir intervención municipal.
Con esta convocatoria, Lepe aborda los asentamientos chabolistas desde un perfil administrativo que combina control, acompañamiento y prevención. La medida no resuelve por sí sola el problema estructural de la vivienda precaria vinculada a parte del trabajo agrícola temporero, pero incorpora una herramienta municipal para mejorar la supervisión, actualizar información sobre los residentes y conectar a las personas afectadas con alojamientos y servicios disponibles.
El interés periodístico de la convocatoria reside precisamente en esa doble dimensión. No se trata únicamente de una bolsa de empleo público, sino de una respuesta local a un problema social consolidado en el territorio. La creación de controladores sitúa en el centro la necesidad de actuar sobre los asentamientos desde la proximidad, con funciones concretas y con una intervención que incluye tanto la prevención de nuevas chabolas como la atención a quienes ya viven en ellas.



