La mina de Aznalcóllar vuelve al foco judicial después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía haya levantado la suspensión del procedimiento contencioso administrativo sobre la concesión de la explotación minera, una vez cerrada parcialmente la vía penal con la absolución de los 16 acusados por las supuestas irregularidades del concurso.
Mina de Aznalcóllar: el contencioso vuelve a moverse
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha reactivado el procedimiento contencioso administrativo vinculado a la concesión de la explotación de la mina de Aznalcóllar, en Sevilla. La Sala de lo Contencioso-Administrativo ha acordado levantar la suspensión por prejudicialidad penal del recurso que impugnaba la adjudicación de la explotación para la reapertura del complejo minero a Minorbis, después de que la Audiencia Provincial de Sevilla absolviera a las 16 personas acusadas por el supuesto amaño del concurso.
La decisión no supone que la concesión haya sido anulada ni que la mina cambie de adjudicataria. Lo que implica es que el tribunal vuelve a examinar, por la vía administrativa, la legalidad del concurso que desembocó en la adjudicación. La paralización del procedimiento contencioso estaba vinculada a la existencia de una causa penal, y el TSJA considera ahora que han dejado de concurrir las premisas que justificaron en su momento esa suspensión.
El auto conocido ordena además librar oficio a la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla para que remita una copia testimoniada de la sentencia penal dictada en el procedimiento abreviado, así como del auto que declara su firmeza parcial. Esa documentación deberá incorporarse al procedimiento contencioso para que la Sala pueda continuar el análisis jurídico del expediente administrativo.
La reapertura de esta vía devuelve a primer plano una controversia que arrastra años de recorrido judicial, empresarial e institucional. Aznalcóllar constituye uno de los proyectos mineros pendientes de desarrollo más relevantes de Andalucía y su adjudicación ha estado marcada por recursos, acusaciones y resoluciones judiciales que han condicionado el avance del proyecto.
La absolución penal cambia el escenario procesal
La Audiencia Provincial de Sevilla absolvió a los 16 acusados juzgados por las supuestas irregularidades en el concurso internacional de adjudicación de la mina. La sentencia descartó que quedaran acreditados delitos como tráfico de influencias, prevaricación, malversación, fraude o negociaciones prohibidas, según la información judicial difundida tras el fallo.
Ese desenlace penal es el elemento que permite ahora al TSJA levantar la suspensión del recurso administrativo. Mientras existía una causa penal abierta sobre el mismo núcleo de hechos, el contencioso permanecía paralizado para evitar que ambas vías avanzaran de forma contradictoria. Una vez dictada la absolución y declarada la firmeza parcial, el tribunal puede retomar el examen del procedimiento administrativo.
La diferencia entre ambas vías resulta esencial. El procedimiento penal analizaba si existían conductas delictivas en torno al concurso. El contencioso administrativo, en cambio, debe valorar la legalidad del proceso de adjudicación y de los actos administrativos que condujeron a la concesión. Por tanto, la absolución penal no cierra por sí sola el debate administrativo, aunque sí altera el marco en el que continuará.
El recurso fue promovido por Emerita Resources, empresa que cuestiona el resultado del concurso. En el procedimiento aparecen también Minorbis y Grupo México, vinculados a Minera Los Frailes, la sociedad creada para explotar la mina tras hacerse con los derechos derivados del concurso promovido por la Junta de Andalucía.
Qué se juega ahora en la mina de Aznalcóllar
La reactivación del procedimiento obliga a diferenciar entre lo que ha ocurrido y lo que aún puede suceder. El TSJA no ha dictado una nueva resolución de fondo sobre la concesión, sino que ha decidido continuar la tramitación del recurso. El resultado final podrá confirmar la validez del concurso o abrir nuevas consecuencias jurídicas, pero ese desenlace no se ha producido todavía.
La utilidad pública de este nuevo movimiento judicial está en su posible impacto sobre la explotación, las inversiones previstas y el empleo asociado al proyecto. La mina de Aznalcóllar ha sido presentada durante años como una actuación de gran importancia económica para la comarca, pero su desarrollo ha estado condicionado por la controversia sobre la adjudicación y por las exigencias administrativas y ambientales vinculadas a la reapertura.
El proyecto tiene además una dimensión política e institucional. La adjudicación procedía de un concurso promovido por la Junta de Andalucía, por lo que cualquier resolución que cuestione la legalidad del procedimiento podría tener consecuencias sobre la Administración autonómica y sobre las empresas implicadas. Al mismo tiempo, una resolución que confirme la corrección del expediente permitiría reducir la incertidumbre jurídica que pesa sobre el proyecto.
La clave estará ahora en el análisis que haga la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA una vez incorporada la sentencia penal y el auto de firmeza parcial. La documentación procedente de la Audiencia Provincial permitirá delimitar qué hechos han quedado descartados en la vía penal y qué cuestiones deben valorarse todavía desde el punto de vista administrativo.
Un proyecto minero pendiente de certezas
Aznalcóllar sigue siendo un expediente de alto interés público por su peso económico, por la sensibilidad ambiental de la actividad minera y por el largo historial judicial que arrastra. La reapertura del contencioso administrativo no debe interpretarse como una condena anticipada al concurso ni como una validación definitiva de la adjudicación. Es, sobre todo, la recuperación de una vía judicial que permanecía suspendida.
El seguimiento informativo deberá centrarse ahora en los siguientes pasos procesales: incorporación de la sentencia penal, personación y alegaciones de las partes, calendario de tramitación y futura resolución de fondo. También será necesario comprobar si la evolución del litigio afecta a los plazos empresariales, a las autorizaciones pendientes o a la planificación de la explotación.
La Audiencia Provincial ya resolvió la causa penal con la absolución de los acusados, pero el debate administrativo sigue vivo. En ese terreno, la pregunta no es si hubo delito, sino si el concurso y la concesión respetaron plenamente las reglas jurídicas aplicables.
El TSJA ha vuelto a abrir esa puerta. Y, hasta que dicte una resolución de fondo, la mina de Aznalcóllar continuará situada entre la expectativa económica, la vigilancia judicial y la necesidad de certezas para las administraciones, las empresas y la comarca afectada.



