La provincia de Málaga alberga uno de los enclaves espirituales más singulares del país.
Se trata de la Stupa de Kalachakra, ubicada en la pedanía de El Trapiche, dentro del término municipal de Vélez-Málaga, una construcción budista considerada la primera de su tipo levantada en España y que hoy se ha convertido también en destino habitual para rutas de senderismo y turismo paisajístico.
La estupa fue impulsada en 1994 por el maestro budista Lopon Tsechu Rinpoche, quien eligió este enclave de la Axarquía para levantar un símbolo religioso rodeado de naturaleza mediterránea, montañas y amplias vistas hacia la costa y el interior malagueño.
El monumento, de unos 13 metros de altura, forma parte del centro budista Karma Guen y alberga reliquias y textos sagrados del budismo tibetano, consolidándose como un referente espiritual en Europa.
Un paisaje de montaña accesible para senderistas
Más allá de su valor religioso, el entorno se ha convertido en un punto muy apreciado por los aficionados al senderismo. El acceso puede realizarse mediante rutas de baja dificultad, con puntos habituales de inicio tanto desde Los Romanes como desde la propia pedanía de El Trapiche.
Durante el recorrido, el paisaje se abre hacia colinas suaves y senderos rurales hasta llegar a una explanada final donde la estupa aparece integrada en el horizonte.
Un mirador privilegiado sobre la Axarquía
La ubicación del monumento lo convierte también en un mirador natural sobre el este de la provincia. Desde su entorno se obtienen panorámicas hacia la sierra y el litoral, destacando al norte la presencia de La Maroma, la cumbre más alta de Málaga dentro del parque natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.
Este carácter paisajístico ha favorecido que el enclave combine turismo cultural, naturaleza y espiritualidad, siendo visitado tanto por practicantes budistas como por excursionistas y viajeros en busca de rutas tranquilas.
Las estupas budistas son monumentos que simbolizan paz, prosperidad y armonía, además de servir como espacios de meditación. La de Kalachakra destaca por haber sido una de las primeras construidas fuera de Asia, lo que subraya su relevancia dentro de la expansión del budismo tibetano en Europa.
Hoy, tres décadas después de su construcción, este enclave de la Axarquía continúa siendo un punto singular donde arquitectura, espiritualidad y paisaje se funden, consolidándose como uno de los rincones más sorprendentes del interior malagueño.

