Mike Rogers es el candidato republicano al Senado por Michigan. El antiguo congresista se enfrenta al demócrata Abdul El-Sayed.
Rogers representó durante años a Michigan en la Cámara de Representantes y llegó a presidir el Comité de Inteligencia. Su regreso a la política electoral se produce en un momento de fuerte polarización en el estado.
Su campaña se apoya en una línea conservadora estrechamente vinculada a Donald Trump y busca presentar a El-Sayed como un candidato demasiado progresista para el electorado de Michigan.
La contienda también ha estado marcada por ataques sobre las relaciones de Rogers con el sector farmacéutico. Un fact-check de PolitiFact concluyó que una acusación de El-Sayed según la cual Rogers había recibido 14 millones de dólares como lobista farmacéutico no estaba respaldada por pruebas.
Rogers, por su parte, ha intensificado sus ataques contra El-Sayed por declaraciones realizadas antes de la campaña y por sus posiciones sobre política exterior.