Este viernes, el Congreso Regional del PSOE de Andalucía ha comenzado con un ambiente renovado de esperanza y optimismo. Una militante del partido resumió el sentir general: “Hace muchos años que estábamos esperando esto”. La llegada de la nueva secretaria general, María Jesús Montero, ha traído consigo una transformación en el ambiente, con un recinto lleno de sonrisas, decorado con el verde característico de Andalucía y un aire fresco que se aleja de los oscuros momentos vividos en los últimos años.
Desde 2018, el PSOE andaluz ha atravesado un largo periodo de incertidumbre, pero la figura de Montero ha conseguido recuperar la ilusión de la militancia. El Congreso, que comenzó con la transición de Juan Espadas, no ha sido un evento sin tensiones ni sorpresas. Espadas, quien dejó su cargo en la dirección federal el año pasado para convertirse en portavoz, había sembrado expectativas que no fueron cumplidas, por lo que el partido andaluz no tenía dudas: su nueva líder era María Jesús Montero, una figura que, a pesar de su rol como ministra de Hacienda y vicepresidenta del Gobierno, ha conseguido ganar la confianza de los suyos.
Montero, nacida en 1990 y con una sólida trayectoria política desde su afiliación temprana a Juventud Socialista, tiene una responsabilidad doble al ser parte del Ejecutivo central y al mismo tiempo, al ser la líder de la región. Aunque esta doble función es su mayor fortaleza, también representa un reto, pues requiere un equipo que la respalde en una Ejecutiva regional fuerte y cohesionada. Nombres como María Márquez, Josele Aguilar y Fernando López Gil se mencionan como posibles piezas clave para formar un equipo eficaz que aborde los desafíos inmediatos.
Aunque este Congreso es de transición, con Montero como líder temporal hasta las próximas elecciones autonómicas, los socialistas andaluces se muestran optimistas. A pesar de la popularidad de Juanma Moreno y la previsión de una victoria para el PP, Montero tiene la oportunidad de dar un giro a la situación en pocos meses. Con las elecciones programadas para junio del próximo año, el desafío es enorme, pero la posibilidad de un giro en las encuestas sigue viva.
Uno de los objetivos que se manejan entre los socialistas andaluces es coincidir con las elecciones generales de 2026, una estrategia que podría aumentar la participación electoral y beneficiar a la candidatura socialista. Si la abstención se reduce en algunos puntos, se cree que Juanma Moreno podría perder la mayoría absoluta, lo que abriría una puerta para el PSOE.
Una de las principales novedades de este Congreso es la reconciliación con la figura de Susana Díaz y el susanismo, una corriente interna del partido que había estado marcada por diferencias en el pasado. María Jesús Montero ha trabajado en las últimas semanas para unir a diversas facciones, y figuras clave del susanismo como Fernando López Gil, ex viceconsejero de Presidencia, se han integrado en las mayorías que se están conformando en diversas provincias. Esta reconciliación, que incluso ha llevado a Manuel Chaves a intervenir en el Congreso, simboliza el final de un ciclo de enfrentamientos internos.
La Ejecutiva que surja de este Congreso será fundamental para la estabilidad del partido en Andalucía, y se espera que María Márquez, quien ha estado a la vanguardia de las negociaciones, juegue un papel central. Con su visión renovadora, Montero está lista para encarar los retos que se avecinan y recuperar la fuerza política del PSOE en la región.


