La sanidad pública afronta una nueva fase de movilizaciones con la convocatoria de huelga médica nacional prevista entre el 27 y el 30 de abril, en el marco del conflicto abierto entre el colectivo facultativo y el Ministerio de Sanidad por el futuro Estatuto Marco.
El paro, impulsado por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) junto a otras organizaciones profesionales, forma parte de un calendario de protestas que se repite una semana al mes desde febrero y que, por el momento, se mantendrá al menos hasta junio ante la falta de acuerdo.
Entre las principales reivindicaciones del colectivo destacan la aprobación de un estatuto específico que reconozca las particularidades de la profesión médica, la regulación de la jornada laboral —incluidas las guardias—, mejoras retributivas y medidas para frenar la sobrecarga asistencial.
A nivel territorial, ayuntamientos y comunidades autónomas han mostrado su preocupación por el impacto asistencial de los paros, que en convocatorias anteriores se han traducido en miles de consultas y cirugías suspendidas, así como un aumento de las listas de espera.
Los colegios de médicos y organizaciones profesionales respaldan en gran medida las demandas del sector, alertando del deterioro de las condiciones laborales y de sus consecuencias sobre la calidad del sistema sanitario.
En este contexto, la huelga del 27 al 30 de abril se presenta como una nueva prueba de presión para desbloquear el conflicto y avanzar hacia un acuerdo que permita compatibilizar la mejora de las condiciones laborales de los facultativos con la garantía de la atención sanitaria a la ciudadanía.



