La esquiadora madrileña Audrey Pascual ha escrito una página histórica para el deporte español al conquistar la medalla de oro en el supergigante de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026. Con solo 21 años, la deportista se convierte en la primera española en lograr un oro paralímpico invernal desde Sochi 2014 y en la primera mujer del país que lo consigue desde Nagano 1998.
El triunfo de Pascual no solo rompe una sequía de doce años para el deporte paralímpico español en los Juegos de Invierno, sino que confirma el crecimiento de una generación de deportistas que está situando a España en la élite internacional del esquí alpino adaptado.
La madrileña, que compite en la categoría de esquiadoras sentadas, se impuso en la prueba de supergigante disputada en la exigente pista de Tofane, en los Dolomitas italianos, una de las más emblemáticas del circuito internacional. Con una bajada prácticamente perfecta, logró el mejor tiempo y se subió a lo más alto del podio por delante de la japonesa Momoka Muraoka y de la china Liu Sitong.
De la plata al oro en apenas dos días
La victoria de Pascual llega apenas unos días después de que la deportista lograra también la medalla de plata en la prueba de descenso, quedándose a solo cinco centésimas del oro en su debut paralímpico.
Aquella primera medalla ya había supuesto un hito para la delegación española, pero el triunfo en el supergigante ha elevado el logro a una dimensión histórica. En cuestión de días, Pascual pasó de rozar la victoria a dominar una de las disciplinas más técnicas del esquí alpino adaptado.
El resultado confirma el enorme momento de forma de la esquiadora madrileña, que llegó a estos Juegos tras firmar una temporada brillante en el circuito internacional, acumulando podios y consolidándose como una de las grandes promesas del esquí paralímpico.
Más allá de la victoria deportiva, la historia personal de Audrey Pascual es también un ejemplo de superación. La deportista nació con agenesia tibial bilateral, una condición congénita que provocó la amputación de ambas piernas por encima de la rodilla.
Lejos de frenar su vida deportiva, esa circunstancia marcó el inicio de un camino que terminaría llevándola a la élite internacional. Descubrió el esquí a los 11 años gracias a programas de deporte adaptado y desde entonces su progresión ha sido meteórica.
Una historia de superación desde la infancia
Con apenas 15 años ya competía en pruebas internacionales y en los últimos años se ha consolidado como una de las figuras emergentes del esquí alpino paralímpico, sumando medallas en Copa del Mundo y campeonatos internacionales.
El oro en Milano-Cortina representa el punto culminante de esa trayectoria ascendente.
Un símbolo para el deporte paralímpico español
El triunfo de Pascual tiene también un valor simbólico para el deporte español. Durante más de una década, España no había logrado subir a lo más alto del podio en unos Juegos Paralímpicos de Invierno.
La última vez que ocurrió fue en Sochi 2014, lo que convierte este resultado en un momento especialmente relevante para la delegación nacional.
Además, la esquiadora madrileña fue elegida como abanderada del equipo español en la ceremonia inaugural de estos Juegos, un reconocimiento que ahora adquiere aún más significado tras su victoria.
El logro ha sido celebrado por instituciones deportivas y autoridades españolas, que han destacado el impacto que puede tener su éxito en la visibilidad del deporte adaptado.
Una campeona con más oportunidades por delante
A pesar de la dimensión histórica del oro, la aventura paralímpica de Audrey Pascual todavía no ha terminado. La esquiadora española aún tiene por delante varias pruebas dentro del programa alpino, donde aspira a ampliar su palmarés.
Tras conquistar una plata y un oro en sus primeras participaciones, la madrileña se ha convertido en una de las grandes protagonistas de estos Juegos Paralímpicos de Invierno.
En sus primeras declaraciones tras la victoria, la deportista recordó a su familia y especialmente a su abuelo, quien solía llamarla “number one”, una expresión que hoy cobra un significado especial.
El oro de Audrey Pascual no solo supone un triunfo personal, sino también un impulso para el deporte paralímpico español y una inspiración para miles de jóvenes deportistas.
En los Dolomitas italianos, entre nieve y velocidad, España vuelve a celebrar un triunfo histórico que llevaba más de una década esperando.



