El expresidente reclama una «mayoría nacional» sin depender del independentismo mientras el líder popular explora vías para ampliar apoyos parlamentarios frente al Gobierno de Pedro Sánchez
El intento de Alberto Núñez Feijóo de abrir una vía de interlocución con Junts per Catalunya ha encontrado un importante obstáculo dentro de su propio espacio político. Las recientes declaraciones del expresidente del Gobierno José María Aznar, reclamando una «mayoría nacional» para desalojar a Pedro Sánchez de La Moncloa sin depender del independentismo, han sido interpretadas como un aviso a la estrategia que la actual dirección del Partido Popular ha comenzado a explorar en las últimas semanas.
El debate llega en un momento especialmente delicado para el PP. Tras meses denunciando los pactos del PSOE con Junts y otras formaciones independentistas, algunos movimientos recientes de Feijóo han abierto la puerta a una relación institucional con el partido de Carles Puigdemont, al menos en cuestiones parlamentarias que permitan aislar al Gobierno de coalición. Ese cambio de tono ha provocado incomodidad entre sectores del partido que consideran incompatible esa estrategia con el discurso mantenido durante toda la legislatura.
Aznar marca distancias
Durante un desayuno informativo celebrado este miércoles en Madrid, José María Aznar defendió que la alternativa al actual Ejecutivo debe construirse sobre una «mayoría nacional» con capacidad de atraer apoyos «de la izquierda a la derecha», pero sin basarse en acuerdos con fuerzas nacionalistas o independentistas. Aunque evitó mencionar expresamente a Alberto Núñez Feijóo, sus palabras fueron interpretadas por numerosos analistas como una llamada de atención al líder popular.
Aznar sostuvo además que las próximas elecciones serán determinantes para el futuro del sistema político español y defendió que el PP debe ofrecer un proyecto capaz de aglutinar una amplia mayoría social sin depender de quienes cuestionan el marco constitucional.
El difícil equilibrio de Feijóo
La posición del presidente del PP no resulta sencilla. Los resultados electorales y la actual aritmética parlamentaria han demostrado que cualquier alternativa al Gobierno de Pedro Sánchez pasa por sumar apoyos muy diversos. En ese contexto, Feijóo ha tratado de rebajar la confrontación con Junts en determinadas ocasiones, apostando por distinguir entre el conflicto político del pasado y la búsqueda de mayorías parlamentarias en el presente.
Sin embargo, esa estrategia supone un cambio respecto al discurso mantenido por el propio Partido Popular durante los últimos años, cuando convirtió los acuerdos entre el PSOE y el independentismo catalán en uno de los principales ejes de su oposición.
Ayuso también se desmarca
Las reservas no proceden únicamente del expresidente del Gobierno. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, también ha expresado públicamente su desacuerdo con cualquier aproximación a Junts.
Ayuso defendió que «lo sensato es alejarse de la amenaza independentista constante» y respaldó la idea planteada por Aznar de construir una amplia mayoría alternativa sin depender de quienes promovieron el procés. Sus declaraciones evidencian que el debate estratégico atraviesa distintas sensibilidades dentro del propio Partido Popular.
Una contradicción política difícil de gestionar
El posible acercamiento a Junts también ha generado críticas desde otros ámbitos políticos, donde se recuerda que el PP ha mantenido una fuerte confrontación con el independentismo durante toda la legislatura, especialmente en cuestiones como la ley de amnistía o los acuerdos alcanzados por el Gobierno con los partidos soberanistas.
En ese contexto, cualquier cambio de posición obliga a los populares a explicar por qué un interlocutor al que hasta hace poco consideraban incompatible con la gobernabilidad podría convertirse ahora en un socio parlamentario circunstancial.
La cuestión no es únicamente táctica. También afecta a la credibilidad del discurso político. Si durante años se ha presentado al independentismo como una amenaza para la estabilidad institucional, un giro hacia la búsqueda de acuerdos puede ser percibido por parte del electorado como una contradicción difícil de justificar, mientras otros sectores lo interpretan como una consecuencia inevitable de la fragmentación parlamentaria.
El tablero político sigue abierto
Por el momento, Feijóo no ha confirmado ningún acuerdo con Junts ni existe una negociación formal para una hipotética moción de censura. No obstante, el simple debate sobre esa posibilidad ha bastado para reactivar las diferencias internas dentro del PP y poner de manifiesto las distintas visiones existentes sobre cómo construir una alternativa al Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Mientras tanto, la intervención de Aznar vuelve a demostrar que la figura del expresidente continúa teniendo influencia en el debate estratégico del Partido Popular. Sus palabras, unidas a las de Ayuso, añaden presión a Feijóo en un momento en el que el líder popular busca ampliar su capacidad de interlocución parlamentaria sin erosionar el discurso que ha mantenido durante los últimos años frente al independentismo.
El desenlace de este debate marcará buena parte de la estrategia del principal partido de la oposición de cara a los próximos meses y pondrá a prueba hasta qué punto el PP es capaz de compatibilizar la búsqueda de nuevas mayorías con la coherencia de su propio relato político.



