La eliminación de Brasil a manos de Noruega dejó dos vestuarios con emociones completamente opuestas. Mientras la selección escandinava celebró una de las victorias más importantes de su historia reciente, el conjunto dirigido por Carlo Ancelotti abandonó el Mundial con la frustración de haber visto terminar su camino antes de lo esperado.
El seleccionador brasileño fue el primero en comparecer ante los medios y no buscó excusas para explicar la derrota. Ancelotti reconoció que Noruega supo aprovechar mejor sus oportunidades y destacó la eficacia mostrada por el conjunto de Ståle Solbakken en los momentos decisivos del encuentro. El técnico italiano admitió que Brasil controló largos tramos del partido, pero lamentó la falta de contundencia en las áreas, un aspecto que terminó marcando el desenlace de la eliminatoria.
Ancelotti también quiso defender el compromiso de sus futbolistas y recordó que el equipo había mostrado una evolución evidente desde el comienzo del campeonato. El entrenador afirmó que la plantilla luchó hasta el último minuto y aseguró que el penalti transformado por Neymar en el tiempo añadido refleja el carácter competitivo de un grupo que nunca dejó de creer en la remontada. Aun así, reconoció que Brasil no alcanzó el nivel necesario para superar a un rival que se mostró muy sólido durante los noventa minutos.
Uno de los jugadores más afectados fue precisamente Neymar. El delantero, que regresó durante este Mundial tras superar una larga lesión, lamentó la eliminación y afirmó que vestir la camiseta de Brasil sigue siendo «el mayor orgullo» de su carrera. Aunque evitó pronunciarse sobre su futuro internacional, reconoció que el vestuario necesitaba tiempo para asimilar una derrota especialmente dolorosa por las expectativas con las que la selección había llegado al torneo.
En el lado noruego predominó la satisfacción. Erling Haaland, autor de los dos goles del partido, aseguró que la clasificación representa un momento histórico para el fútbol de su país y destacó el trabajo colectivo realizado por toda la plantilla. El delantero afirmó que Noruega nunca perdió la confianza frente a uno de los grandes favoritos al título y consideró que el equipo ha demostrado que puede competir de igual a igual con cualquier selección del campeonato.
También Ståle Solbakken elogió la personalidad mostrada por sus jugadores. El seleccionador noruego explicó que el plan de partido exigía defender con disciplina y aprovechar la velocidad de Haaland al contragolpe, una estrategia que terminó dando resultado. Solbakken subrayó además la importancia del trabajo de Martin Ødegaard, cuyas asistencias resultaron decisivas para desequilibrar el encuentro y abrir el camino hacia los cuartos de final.
Las reacciones posteriores reflejan el contraste entre ambas selecciones. Noruega celebra una clasificación histórica que confirma su extraordinario crecimiento durante este Mundial y alimenta la ilusión de seguir avanzando en el torneo. Brasil, por el contrario, inicia una etapa de reflexión tras una eliminación que pone fin a su aspiración de conquistar la sexta Copa del Mundo y deja un profundo sentimiento de decepción en una de las grandes candidatas al título.



