Brasil puso fin a su participación en el Mundial 2026 tras caer por 2-1 ante Noruega, en un partido en el que la selección escandinava volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las grandes revelaciones del torneo. Un doblete de Erling Haaland decidió la eliminatoria y envió al conjunto dirigido por Ståle Solbakken a los cuartos de final, mientras que la selección de Carlo Ancelotti se despidió del campeonato pese a intentarlo hasta el último instante.
El encuentro comenzó con un ritmo muy alto y dos equipos decididos a asumir la iniciativa. Brasil buscó el control del balón desde los primeros minutos, con Bruno Guimarães y Casemiro intentando gobernar el centro del campo, mientras Noruega apostó por transiciones rápidas para explotar la potencia de Haaland y la visión de juego de Martin Ødegaard.
La primera gran ocasión fue para la selección brasileña, que obligó al guardameta noruego a intervenir con una buena parada tras un remate de Vinícius Júnior. Sin embargo, la respuesta escandinava fue inmediata. En el minuto 32, Ødegaard filtró un preciso pase entre líneas que encontró el desmarque de Haaland, quien definió con frialdad ante Alisson para inaugurar el marcador y premiar la eficacia de Noruega.
Brasil reaccionó antes del descanso aumentando la presión sobre la salida de balón rival y acumulando más hombres en campo contrario. El conjunto de Ancelotti generó varias aproximaciones peligrosas, pero volvió a encontrarse con una defensa muy ordenada y con un rival que supo sufrir sin perder el equilibrio.
La segunda parte mantuvo el mismo guion. Brasil monopolizó la posesión e intentó abrir espacios por las bandas, mientras Noruega esperaba el momento adecuado para golpear de nuevo. Ese instante llegó en el minuto 71. Tras una recuperación en campo propio, Ødegaard condujo el contraataque y volvió a asistir a Haaland, que resolvió con un potente disparo cruzado para firmar el 2-0 y acercar definitivamente la clasificación noruega.
Ancelotti agotó los cambios buscando una reacción desesperada. Neymar, que había ido ganando protagonismo tras reaparecer en la ronda anterior, asumió la responsabilidad ofensiva durante el tramo final. Ya en el tiempo añadido, el delantero transformó un penalti para reducir diferencias y devolver la esperanza a Brasil. Sin embargo, el tanto llegó demasiado tarde y la selección sudamericana no encontró tiempo suficiente para completar la remontada.
El pitido final confirmó uno de los grandes golpes del campeonato. Noruega eliminó a una de las máximas favoritas al título y selló su presencia en los cuartos de final gracias a una actuación muy sólida, sostenida por el extraordinario rendimiento de Haaland y por el equilibrio colectivo del equipo.
Para Brasil, la derrota supone un final prematuro a un torneo en el que el equipo había mostrado una clara evolución desde la fase de grupos. Después de liderar el Grupo C y superar a Japón en los dieciseisavos de final, la selección brasileña no encontró respuestas ante la eficacia de Noruega y vio terminar su camino hacia la ansiada sexta estrella.



