Marruecos afronta este jueves uno de los mayores retos de su historia reciente. La selección dirigida por Mohamed Ouahbi se enfrenta a Francia en los cuartos de final del Mundial 2026 con el objetivo de prolongar una campaña extraordinaria y alcanzar, por segunda Copa del Mundo consecutiva, las semifinales del torneo. Enfrente estará una de las grandes favoritas al título, un equipo que llega invicto y con el ataque más eficaz de la competición.
El conjunto marroquí ha construido su clasificación sobre una notable solidez colectiva. Después de superar la fase de grupos sin conocer la derrota, eliminó a Países Bajos en la tanda de penaltis y posteriormente venció con autoridad a Canadá por 3-0. La capacidad del equipo para competir en escenarios muy diferentes ha consolidado la idea de que Marruecos ya no es una revelación, sino un aspirante legítimo a seguir avanzando en el campeonato.
Sin embargo, el equipo norteafricano llega con una baja sensible. Ismael Saibari, uno de los futbolistas más destacados del Mundial, no estará disponible tras sufrir una lesión muscular frente a Canadá. Su ausencia obliga a Ouahbi a reorganizar el frente ofensivo, aunque el seleccionador dejó claro que no modificará la identidad del equipo por una baja individual. «No hemos venido hasta aquí para conformarnos. El premio no es llegar a cuartos; el premio es ganar el Mundial», afirmó en la víspera del encuentro.
El técnico marroquí volvió a insistir en que su equipo competirá «sin miedo» y mantendrá el mismo planteamiento que le ha permitido eliminar a rivales de gran entidad. La confianza en futbolistas como Achraf Hakimi, Yassine Bounou, Azzedine Ounahi, Brahim Díaz y Soufiane Rahimi sigue siendo uno de los principales argumentos de una selección que ha encontrado el equilibrio entre orden defensivo y eficacia ofensiva.
Francia, por su parte, continúa exhibiendo un enorme potencial ofensivo. El conjunto de Didier Deschamps alcanzó los cuartos de final tras eliminar a Paraguay y acumula catorce goles en el torneo, con Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y Bradley Barcola como principales referentes de un ataque que ha marcado diferencias desde el inicio del campeonato. Aun así, el seleccionador francés pidió mayor eficacia de cara al gol y advirtió que Marruecos representa «la prueba más exigente» a la que se han enfrentado hasta ahora en el Mundial.
El encuentro también estará marcado por los fuertes vínculos históricos y deportivos entre ambos países. Varios internacionales marroquíes nacieron o se formaron futbolísticamente en Francia, mientras que la amistad entre Kylian Mbappé y Achraf Hakimi, compañeros durante varias temporadas en el Paris Saint-Germain, añade un componente emocional a una eliminatoria que trasciende lo estrictamente deportivo. Además, el duelo reedita la semifinal del Mundial de Catar 2022, en la que Francia se impuso por 2-0.
Todo apunta a un partido de máxima exigencia. Francia intentará imponer la profundidad de su plantilla y su poder ofensivo para acercarse a una nueva semifinal mundialista. Marruecos, mientras tanto, buscará prolongar una campaña histórica apoyándose en la organización, el compromiso colectivo y la convicción de que todavía puede seguir desafiando a las grandes potencias del fútbol internacional. El premio será un puesto entre los cuatro mejores del Mundial 2026.



