Investigadores del CSIC desarrollan una tecnología inspirada en las calcomanías temporales que podría facilitar la creación de sensores médicos más cómodos, económicos y adaptables a la piel.
La medicina personalizada y la monitorización continua de la salud podrían dar un importante salto en los próximos años gracias a una innovación desarrollada por investigadores españoles. Un equipo del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) ha creado un nuevo método de fabricación de tatuajes electrónicos ultrafinos, capaces de adherirse a la piel como una calcomanía temporal y de registrar parámetros fisiológicos de forma cómoda, precisa y a un coste mucho menor que las tecnologías actuales.
El avance, publicado en la revista científica ACS Nano, supone un paso relevante para acercar este tipo de dispositivos al uso cotidiano, ya que uno de los principales obstáculos hasta ahora era la dificultad para producirlos de forma económica y a gran escala.
Inspirados en los tatuajes temporales
La clave de esta nueva tecnología está en un concepto muy conocido por millones de personas: las calcomanías al agua.
Los investigadores han aprovechado el mismo sistema de transferencia utilizado por los tatuajes temporales para fabricar dispositivos electrónicos extremadamente finos que pueden colocarse sobre superficies blandas, curvas o irregulares sin perder sus propiedades eléctricas. Esto permite que funcionen correctamente sobre la piel humana, pero también sobre tejidos biológicos, textiles o incluso hojas de plantas.
El resultado son dispositivos prácticamente imperceptibles para quien los lleva puestos y con una enorme capacidad de adaptación al movimiento natural del cuerpo.
Una herramienta con aplicaciones médicas
Aunque la investigación se encuentra todavía en una fase de desarrollo, las posibilidades de esta tecnología son muy amplias.
Los llamados tatuajes electrónicos podrían utilizarse en el futuro para monitorizar de manera continua distintos indicadores de salud sin necesidad de dispositivos voluminosos o incómodos. Entre sus posibles aplicaciones destacan:
- Control de la temperatura corporal.
- Monitorización de constantes fisiológicas.
- Seguimiento de pacientes con enfermedades crónicas.
- Sensores para procesos de rehabilitación.
- Dispositivos bioelectrónicos de uso hospitalario o domiciliario.
Este tipo de sistemas permitiría obtener información en tiempo real durante largos periodos, favoreciendo una medicina más preventiva y personalizada.
Una fabricación mucho más sencilla
Hasta ahora, uno de los grandes problemas de la electrónica flexible era su elevado coste de producción.
El equipo del CSIC ha resuelto parte de esta dificultad mediante una técnica propia de exfoliación mecánica «rollo a rollo», que permite obtener películas semiconductoras ultrafinas de forma escalable y sin recurrir a procesos especialmente complejos o caros. Posteriormente, esas películas se transfieren utilizando los soportes comerciales empleados en los tatuajes temporales.
Gracias a este procedimiento se han fabricado con éxito fotodetectores, termistores y transistores que mantienen un funcionamiento estable incluso cuando se colocan sobre superficies deformables.
Más cerca de la medicina del futuro
El desarrollo forma parte de una línea de investigación que busca integrar la electrónica directamente sobre el cuerpo humano sin que interfiera en la vida cotidiana.
En lugar de recurrir a pulseras, relojes inteligentes o dispositivos rígidos, estos sensores podrían convertirse en una especie de «segunda piel» prácticamente invisible para el usuario, capaz de registrar información biomédica de manera constante.
Los investigadores consideran que disponer de un método barato y fácilmente escalable es un paso imprescindible para que esta tecnología pueda abandonar el laboratorio y llegar algún día a hospitales, centros de salud o incluso al ámbito doméstico.
Ciencia española con impacto internacional
El proyecto ha sido desarrollado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) dentro de una iniciativa europea centrada en el desarrollo de nuevos materiales bidimensionales para aplicaciones biomédicas.
Más allá del avance tecnológico, el trabajo pone de relieve el papel que continúa desempeñando la investigación pública española en áreas estratégicas como la nanotecnología, la ciencia de materiales y la medicina de precisión, campos llamados a transformar el diagnóstico y el seguimiento de numerosas enfermedades durante la próxima década.
Si futuras investigaciones confirman su eficacia en entornos clínicos, estos tatuajes electrónicos podrían convertirse en una alternativa sencilla, cómoda y asequible para monitorizar la salud de millones de personas sin alterar su rutina diaria.



