Los trabajos arqueológicos en el yacimiento de Iliturgi, en Mengíbar, revelan nuevas pruebas del asedio romano del año 206 antes de Cristo y documentan por primera vez en España el uso de artillería empleada por las legiones de Escipión.
La tierra sigue devolviendo capítulos decisivos de la historia de la Península Ibérica. El yacimiento de Iliturgi, situado en el Cerro de la Muela, en el municipio jiennense de Mengíbar, está ofreciendo nuevos hallazgos que permiten reconstruir uno de los episodios más violentos de la Segunda Guerra Púnica. Las excavaciones dirigidas por el Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la Universidad de Jaén han localizado nuevas evidencias del asedio y destrucción de la ciudad por las tropas de Publio Cornelio Escipión el Africano en el año 206 antes de Cristo.
Los descubrimientos permiten conocer con mayor precisión cómo se desarrolló el ataque romano y ofrecen una imagen muy distinta de la que durante siglos transmitieron las fuentes clásicas. Lejos de una ciudad incapaz de defenderse, los arqueólogos han constatado que Iliturgi reforzó sus fortificaciones y preparó una compleja estrategia defensiva antes de la llegada del ejército romano.
Una ciudad que se preparó para resistir
Las investigaciones están dirigidas por los arqueólogos Juan Pedro Bellón y Carmen Rueda, responsables del proyecto científico que desde hace más de una década estudia este importante enclave íbero.
Los trabajos han permitido documentar el refuerzo de las murallas y la construcción de un doble foso defensivo levantado expresamente para dificultar el avance de las legiones romanas. Estas estructuras muestran que la ciudad organizó su defensa con antelación y que sus habitantes trataron de resistir un ataque que terminó siendo devastador.
Las fuentes romanas describieron la conquista de Iliturgi como un castigo ejemplar ordenado por Escipión. Según esos relatos, tras tomar la ciudad las tropas romanas ejecutaron a gran parte de la población, incendiaron el asentamiento y derribaron las murallas hasta dejarlo completamente destruido.
Las excavaciones han localizado precisamente restos de ese gran incendio y numerosos indicios del derribo intencionado de las defensas, una circunstancia que coincide con los textos conservados desde la Antigüedad.
Las primeras pruebas de artillería romana halladas en España
Uno de los descubrimientos más relevantes de esta campaña arqueológica tiene un enorme valor histórico. El equipo de la Universidad de Jaén ha identificado por primera vez en un yacimiento español evidencias materiales del empleo de artillería romana durante la conquista de una ciudad íbera.
Entre los hallazgos aparecen proyectiles de máquinas de torsión, puntas de pila catapultaria y grandes bolas de piedra utilizadas por las catapultas. Gracias a la localización exacta de cada una de estas piezas, los investigadores han podido reconstruir incluso la posición desde la que disparaban las máquinas romanas durante el asedio.
Los arqueólogos consideran que esa artillería procedía del arsenal capturado por Escipión tras la conquista de Cartago Nova, la actual Cartagena, y que posteriormente fue utilizada en la campaña militar desarrollada en el Alto Guadalquivir.
Una masacre que marcó la historia del Alto Guadalquivir
Iliturgi fue una de las ciudades más importantes del territorio íbero durante los siglos IV y III antes de Cristo. Situada en un enclave estratégico, controlaba el denominado Camino de Aníbal, una de las principales rutas de comunicación del Alto Guadalquivir.
Las investigaciones estiman que la ciudad podía albergar entre 5.000 y 6.000 habitantes, una población muy considerable para la época. Frente a ella se situó un ejército romano que, según las estimaciones de los investigadores, pudo superar los 20.000 soldados, una superioridad militar que terminó inclinando definitivamente el resultado del enfrentamiento.
Los estudios arqueológicos apuntan a que entre el 80 % y el 90 % de la población pudo morir durante el asedio o en los días posteriores, una hipótesis respaldada por el enorme vacío demográfico detectado tras la destrucción del asentamiento. A diferencia de otros enclaves íberos cercanos, donde la población se trasladó para fundar nuevos núcleos, en Iliturgi apenas existen indicios de continuidad humana tras la conquista romana.
Más de una década investigando el pasado de Jaén
El proyecto arqueológico comenzó en 2014 y desde entonces ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Mengíbar, administración que adquirió los terrenos donde se encuentra el yacimiento para garantizar su conservación y facilitar las investigaciones.
Durante estos años se han invertido alrededor de 700.000 euros en campañas arqueológicas que apenas han explorado una pequeña parte de la antigua ciudad íbera. Los responsables del proyecto consideran que el potencial científico del enclave es todavía enorme y que los próximos años permitirán conocer con mucho mayor detalle cómo se desarrolló uno de los episodios decisivos de la conquista romana de Hispania.
Cada nueva campaña aporta piezas que ayudan a reconstruir un conflicto ocurrido hace más de dos mil años y que cambió para siempre el mapa político de la Península. Los restos recuperados en Iliturgi no solo permiten conocer mejor la guerra entre Roma y Cartago, sino también la capacidad de resistencia de los pueblos íberos frente al avance del ejército que acabaría dominando gran parte del Mediterráneo.



