La inmunización, liderada por investigadores del Hospital público 12 de Octubre, genera una potente respuesta inmunitaria en animales y podría facilitar la lucha contra futuros brotes al no requerir agujas ni una estricta cadena de frío
Un equipo de investigadores liderado por el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid ha dado un paso relevante en la búsqueda de nuevas herramientas para combatir el virus del ébola. Los resultados de dos estudios preclínicos muestran que una vacuna administrada por vía oral es capaz de inducir una respuesta inmunitaria sólida y ofrecer protección frente a la variante Zaire del virus, una de las más letales y responsable de la mayoría de los grandes brotes registrados en África.
La investigación, desarrollada junto al Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) y el Instituto Bernhard Nocht de Medicina Tropical de Hamburgo (Alemania), supone un avance especialmente significativo por las ventajas logísticas que ofrece este tipo de inmunización frente a las vacunas convencionales administradas mediante inyección. Los trabajos se encuentran todavía en fase experimental y los resultados deberán confirmarse en ensayos con personas antes de que pueda plantearse su uso clínico.
Una respuesta inmunitaria comparable a la de las vacunas inyectables
Los investigadores comprobaron que la administración oral del preparado activa eficazmente las defensas del organismo frente al virus. Según los datos obtenidos, la respuesta inmunitaria observada en los animales fue comparable e incluso ligeramente superior a la conseguida mediante la vacunación intramuscular tradicional.
El compuesto está formado por partículas similares al virus, pero sin material genético infeccioso, lo que permite estimular el sistema inmunitario sin provocar la enfermedad.
En uno de los estudios se constató que la inmunización oral era suficiente para desencadenar una respuesta defensiva frente al virus del ébola. En un segundo trabajo, realizado en modelos animales, la vacuna alcanzó una tasa de supervivencia del 67 % en los ratones vacunados tras la exposición al virus. Además, una sola dosis fue capaz de inducir anticuerpos neutralizantes específicos, aunque la protección resultó significativamente mayor cuando se administraron tres dosis.

Menor carga viral y progresión más lenta de la enfermedad
Los ensayos también reflejaron otros efectos positivos. Los animales vacunados presentaron una progresión más lenta de la infección, menor pérdida de peso y una reducción significativa de la carga viral tanto en sangre como en órganos especialmente afectados por la enfermedad, entre ellos el hígado, el bazo y los pulmones.
Estos resultados refuerzan el potencial de la vacuna como futura herramienta para contener brotes de ébola, especialmente en zonas donde los recursos sanitarios son limitados.
Una solución con importantes ventajas para África
Uno de los principales problemas de las vacunas actuales frente al ébola es la complejidad de su distribución. Muchas requieren personal sanitario especializado para administrarlas y deben mantenerse de forma constante en cadena de frío, algo difícil de garantizar en numerosas regiones africanas donde aparecen los brotes.
La formulación desarrollada por el equipo madrileño elimina gran parte de esas limitaciones. Al administrarse por vía oral, no necesita agujas, simplifica las campañas de vacunación y facilita su transporte y almacenamiento. Además, la inmunización oral puede estimular tanto la respuesta inmunitaria sistémica como la inmunidad de las mucosas, que constituye una de las principales puertas de entrada del virus al organismo.
El siguiente objetivo: vacunas capaces de proteger frente a varias variantes
De forma paralela, los investigadores trabajan ya en una nueva generación de vacunas denominadas «mosaico». Este enfoque pretende incorporar componentes de distintas variantes del virus para ofrecer una protección más amplia frente a cepas que puedan aparecer en el futuro.
El objetivo es desarrollar una vacuna capaz de responder frente a diferentes variantes potencialmente mortales del ébola, entre ellas Bundibugyo, responsable de brotes recientes registrados en la República Democrática del Congo.
Un avance que aún debe superar nuevas fases
Pese al optimismo generado por los resultados, los propios investigadores recuerdan que se trata de estudios preclínicos realizados en modelos animales. Antes de que esta vacuna pueda incorporarse a la práctica médica será necesario completar los correspondientes ensayos clínicos en humanos para confirmar tanto su seguridad como su eficacia.
No obstante, los datos obtenidos constituyen una base científica sólida para seguir desarrollando una estrategia que podría transformar la respuesta internacional frente a futuras epidemias de ébola, especialmente en los países donde la enfermedad continúa representando una grave amenaza para la salud pública.



