La celebración más antigua de Sevilla abrió anoche su recinto festivo con el pregón del historiador Jesús Pozuelo y el tradicional alumbrao. Hasta el 26 de julio, la calle Betis, el Altozano y el Guadalquivir volverán a reunir música, casetas, gastronomía, deporte y algunas de las costumbres que han acompañado al barrio durante generaciones.
Triana volvió a encender anoche una de sus tradiciones más antiguas. El pregón pronunciado por el historiador y divulgador Jesús Pozuelo en la plaza del Altozano y el posterior alumbrao marcaron el comienzo oficial de la Velá de Santiago y Santa Ana 2026, una celebración que se prolongará hasta el próximo domingo 26 de julio. La primera noche dejó de nuevo las imágenes habituales de la calle Betis llena de público, las casetas abiertas junto al río y el Puente de Triana iluminado como entrada simbólica a los días grandes del barrio.
Aunque el programa cultural y deportivo previo comenzó el pasado 14 de julio, con exposiciones, teatro, conferencias y competiciones, la apertura del recinto festivo tuvo lugar este martes 21. Desde entonces, la calle Betis, la plaza del Altozano, el Mercado de Triana y el Guadalquivir concentran una programación que combina patrimonio, música, convivencia vecinal, gastronomía y actividades deportivas.
Este miércoles 22 de julio llega una de las jornadas más completas. La tradicional cucaña se celebrará entre las 18.00 y las 21.00 horas en la zapata de la calle Betis, mientras que el Mercado de Triana acogerá, a las 21.00 horas, la conferencia «Triana en la pintura; la pintura en Triana», a cargo de José Fernández López, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla. A las 21.30 horas está prevista la Regata Nocturna de Triana en el Guadalquivir y, a las 22.00 horas, Luitingo actuará en la plaza del Altozano con la colaboración de El Charro de Triana.
Una celebración nacida alrededor de Santa Ana
Para encontrar el origen de la Velá hay que regresar al siglo XIII. La tradición vincula su nacimiento con el rey Alfonso X el Sabio, que padecía una enfermedad ocular y se encomendó a Santa Ana. Según el relato conservado por las instituciones turísticas de Sevilla, el monarca prometió levantar un templo dedicado a la santa si recuperaba la salud. Las obras de la actual Real Parroquia de Santa Ana comenzaron en 1266 y, una vez construido el templo, los vecinos de Triana acudían durante la víspera para velar ante la imagen.
De aquella vigilia religiosa procede la celebración y también su denominación popular. La fiesta está dedicada oficialmente a Santiago y Santa Ana, cuyas festividades se celebran los días 25 y 26 de julio, aunque en Sevilla se encuentra ampliamente extendido el nombre de Velá de Santa Ana.
En sus primeras etapas, la celebración se desarrollaba dentro de la iglesia, en sus alrededores y junto al Guadalquivir. El río no era únicamente el límite que separaba Triana del centro de Sevilla. Formaba parte de la vida cotidiana del arrabal, de sus oficios, de sus comunicaciones y de sus formas de ocio. Por ello, muchas de las actividades de la Velá encontraron en sus orillas un escenario natural.
Con el paso de los siglos, la antigua vigilia fue ampliando su dimensión religiosa para convertirse también en una fiesta popular. Los encuentros vecinales, los puestos de comida, las actuaciones, los concursos y las actividades en el río fueron dando forma a una celebración capaz de transformarse sin romper por completo con su origen.
Actualmente, la Velá está reconocida como Fiesta Mayor de Sevilla y Fiesta de Interés Turístico de Andalucía. Su importancia no reside únicamente en su antigüedad, sino en su capacidad para seguir funcionando como un punto de encuentro para los habitantes del barrio, los trianeros que regresan durante estas fechas y los visitantes que se acercan a conocer una celebración estrechamente vinculada a la identidad sevillana.

La cucaña, las casetas y el Guadalquivir
Entre las tradiciones que han llegado hasta nuestros días destaca la cucaña. El juego consiste en avanzar por un poste horizontal engrasado, instalado sobre el río, para intentar alcanzar una bandera colocada en su extremo. El equilibrio, la velocidad y las inevitables caídas al agua la han convertido en una de las imágenes más reconocibles de la Velá. En esta edición se celebrará todas las tardes, desde este miércoles hasta el domingo, entre las 18.00 y las 21.00 horas.
También forman parte de la fiesta las avellanas verdes, el pescaíto frito y las sardinas, productos asociados históricamente a las noches de verano en Triana. La gastronomía convive actualmente con las casetas instaladas a lo largo de la calle Betis, desde el Altozano hasta las proximidades de la plaza de Cuba.
El programa recoge 28 casetas gestionadas por hermandades, asociaciones culturales, clubes deportivos, colectivos sociales y organizaciones políticas, a las que se suma el espacio municipal. Su composición mantiene uno de los principales rasgos de la Velá: la implicación directa de las entidades que participan durante todo el año en la vida social del distrito.
Durante las noches del jueves 23, viernes 24 y sábado 25 de julio, las casetas podrán permanecer abiertas hasta las 04.00 horas, aunque la música deberá finalizar a las 03.30. En el resto de las jornadas, el cierre está previsto a las 03.00 horas.
Música y reconocimientos hasta el 26 de julio
La plaza del Altozano volverá a ser el principal escenario musical. Tras la actuación de Luitingo prevista para esta noche, el jueves 23 será el turno de Cantores de Híspalis, que celebrará sus cincuenta años de trayectoria. El viernes 24 se desarrollará un festival flamenco dedicado al Nano de Jerez, con la participación de Macanita, José Gálvez, Polito, Álvaro Moreno, Montse Cortés, Joselito Acedo, José Méndez y Manuel Junquera.
El sábado 25 llegará el espectáculo «Mujeres Trianeras», con Silvia Pantoja, Rocío Díaz, La Flaka y Pilar Astola. La programación finalizará el domingo 26, festividad de Santa Ana, con la gala de entrega de galardones, el espectáculo de fuegos artificiales y la actuación de Los Alpresa.
Los reconocimientos de 2026 distinguirán a personas, instituciones, entidades sociales y empresas vinculadas al barrio. Entre los premiados se encuentran los periodistas José Antonio Rodríguez Benítez y Alejandra Navarro González de la Higuera como Trianeros del Año; el Instituto Vicente Aleixandre como Institución Honorífica; Sarigabo por su trayectoria empresarial; el Hogar Nazaret con el Premio Solidaridad; y Cantores de Híspalis con una distinción especial por sus cincuenta años de carrera.
Más de siete siglos después de aquellas primeras vigilias ante Santa Ana, la celebración sigue reuniendo al barrio alrededor de los mismos espacios: la iglesia, el río y las calles de Triana. Han cambiado las actividades, los escenarios y la dimensión de la fiesta, pero continúa presente su carácter vecinal. La Velá ha llegado hasta 2026 como una tradición viva que no se limita a recordar el pasado, sino que vuelve a ocupar cada verano el presente de Triana.



