Hay algo curioso que pasa cada septiembre.
Aunque el año empezó en enero, muchas personas sienten que ahora comienza un nuevo ciclo.
Compramos agendas nuevas, hacemos listas de objetivos, prometemos cambiar hábitos y nos repetimos que, esta vez sí, todo será diferente.
Y no tiene nada de malo ilusionarse con un nuevo comienzo.
El problema aparece cuando convertimos ese comienzo en una exigencia.
Porque, casi sin darnos cuenta, septiembre deja de ser una oportunidad y se transforma en una carrera.
Hay que organizarse mejor.
Comer más sano.
Hacer ejercicio.
Ser más productivos.
Leer más.
Descansar más.
Y hacerlo todo al mismo tiempo.
Entonces ocurre algo que veo con frecuencia en consulta.
En lugar de sentir motivación, muchas personas sienten presión.
Empiezan el mes intentando cambiar toda su vida de golpe y, cuando descubren que no pueden sostener ese ritmo, aparece la frustración.
Y vuelven a pensar que les falta fuerza de voluntad.
Pero casi nunca es un problema de voluntad.
Es un problema de expectativas.
Queremos transformar meses, o incluso años de hábitos, en cuestión de días.
Y eso no suele funcionar.
Los cambios que realmente permanecen rara vez nacen de la prisa.
Nacen de la constancia.
De los pequeños pasos.
De la paciencia para volver a intentarlo sin sentir que hemos fracasado.
Quizá este septiembre no necesites reinventarte.
Quizá solo necesites preguntarte:
¿Qué puedo hacer diferente hoy que cuide un poco más de mí?
Tal vez sea dormir media hora antes.
Salir a caminar.
Poner un límite.
Pedir ayuda.
O simplemente dejar de exigirte tanto.
Porque crecer no siempre significa hacer más.
Muchas veces significa tratarte mejor.
Septiembre puede ser un buen momento para volver a tus proyectos, a tus rutinas y a tus responsabilidades.
Pero también puede ser una oportunidad para volver a ti.
Sin prisas.
Sin comparaciones.
Y sin la obligación de convertirte en una persona completamente distinta.
Porque los cambios más importantes no suelen empezar con una gran decisión.
Empiezan con un pequeño paso que somos capaces de mantener.
Si algo de este artículo resonó contigo y sientes que necesitas comprender mejor lo que estás viviendo emocionalmente, puedes escribirme. Estaré encantada de acompañarte.
Dra. Cristina Amézaga
Psicóloga e Hipnoterapeuta
Terapeuta de pareja y familia
Nº de Colegiada: AO13874
IG: @cristina.amezaga



